Alfajores peruanos rellenos de manjar blanco
Los alfajores peruanos reúnen dos tapas delicadas de galleta con una capa generosa de manjar blanco, una crema espesa de leche caramelizada. El relleno constituye el centro del dulce, no un simple adorno. En muchas elaboraciones se incorpora almidón de maíz para que la galleta tenga una mordida especialmente tierna.
Aquí se utiliza más maicena que harina de trigo. Esa proporción limita el desarrollo de gluten, mientras que la mantequilla y las yemas aportan la cohesión necesaria para estirar la masa y cortar 32 discos. La mantequilla debe estar blanda, pero no aceitosa: si llega a fundirse, la masa puede extenderse demasiado en el horno.
El horneado es breve y persigue un punto distinto al de una galleta crujiente y tostada. Las tapas han de quedar cocidas, secas por la base y todavía claras por arriba. Dejarlas enfriar completamente antes de rellenar evita que el manjar se deslice entre dos piezas frágiles y calientes.


