Tacacho con cecina sanmartinense: plátano y cerdo ahumado
En San Martín, el tacacho se prepara con plátano macho muy verde, cocinado y machacado con grasa de cerdo y trocitos de chicharrón. Se sirve junto a la cecina ahumada, que se presenta como una pieza de carne independiente y no mezclada con el plátano. El adjetivo «sanmartinense» sitúa este plato en su contexto regional sin dar por hecho que existe una única preparación doméstica.
Conviene escoger plátanos de cocinar todavía verdes y ricos en almidón, preferiblemente del tipo bellaco. Un plátano dulce y maduro no mantiene la misma textura. Machacar el plátano en caliente permite formar cuatro porciones compactas; los pequeños fragmentos crujientes de chicharrón deben seguir notándose, sin convertirlo todo en un puré fino.
La cecina se compra refrigerada, ahumada y etiquetada como producto que necesita cocción. El ahumado, por sí solo, no garantiza que pueda comerse sin cocinar. La cocona, fruta amazónica ácida, se combina en crudo con cebolla, ají charapita y culantro, y se sirve aparte para mantener su frescura.


