Zupa grzybowa: sopa polaca de setas secas
Los boletus secos aportan al caldo un aroma profundo de bosque, mientras que la zanahoria, la raíz de perejil y el apionabo añaden un dulzor delicado. La sopa se liga ligeramente, sin quedar pesada, y la nata agria redondea el sabor de las setas con un punto ácido suave. Los fideos convierten el plato en una comida completa sin ocultar las setas.
La sopa de setas aparece en referencias culinarias polacas y se sirve de distintas maneras según la mesa. Las fuentes turísticas describen tanto la sopa de boletus frescos como preparaciones con setas secas; una fuente regional recoge que, después de la Segunda Guerra Mundial, la sopa de setas se difundió entre los platos de Nochebuena de Polonia central. Cada familia y región elige sopas y acompañamientos diferentes, por lo que esta versión casera puede servirse a diario o en una comida festiva.
Para obtener un caldo limpio y aromático, filtra el agua de remojo de los boletus con un colador fino forrado con un filtro de café y cuece las setas hasta que estén tiernas. Añade el roux poco a poco para evitar grumos. Bate caldo caliente con la nata agria, retira la olla del fuego e incorpórala con suavidad.


