Pollo a la brasa con ají panca, soja y patatas asadas
El pollo a la brasa se reconoce en Perú por presentarse entero y tener la piel bien sazonada. En los establecimientos suele girar en un asador; un horno doméstico sin espetón no reproduce exactamente ese movimiento ni el carácter del carbón. Esta preparación conserva el adobo y el servicio del pollo entero, pero lo asa de manera convencional.
El ají panca, chile rojo peruano, aporta sabor redondo y color oscuro, no solo picante. Mezclado con sillao, vinagre, ajo, cerveza negra y hierbas secas, forma un adobo húmedo que cubre las juntas y pliegues de la piel. El reposo tapado se realiza siempre en la nevera, sin dejar el ave cruda a temperatura ambiente. Secar ligeramente el exterior antes de asar favorece una piel menos gomosa.
El tiempo de horno es orientativo y nunca sustituye al termómetro. Comprobar la parte más gruesa de la pechuga y el interior del muslo, sin tocar hueso: ambas deben alcanzar al menos 74 °C. Reposar el pollo ya cocinado y servir con las patatas preparadas en una bandeja aparte. La guarnición acompaña, pero el pollo marinado sigue siendo el protagonista.


