Poulet Célestine de Lyon con tomate, champiñones, Cognac y vino blanco
Poulet Célestine es una preparación lyonnais construida con pollo, tomate, champiñones, Cognac y vino blanco seco. Algunas narraciones asocian el nombre con el chef Jérôme Rousselot y Célestine Blanchard, pero conviene tratar esa historia como tradición vinculada al plato y no como un hecho incontrovertible. La identidad culinaria es más clara: pollo salteado, salsa de vino y Cognac, champiñones, tomate, ajo y perejil.
La mantequilla aporta la grasa para dorar, pero en esta interpretación doméstica no hay nata. Así queda materialmente separada de las preparaciones de Bresse, Loué, Gaston Gérard y Vallée d’Auge. Las verduras se cocinan solo hasta que forman una base jugosa; luego se incorporan vino, caldo y Cognac antes de devolver el pollo para el braseado tapado.
La salsa se reduce únicamente después de que el pollo haya alcanzado 74 °C y se haya retirado de la sartén. Esta secuencia concentra el líquido sin someter una carne ya cocinada a un hervor fuerte innecesario. El ajo y el perejil entran fuera del fuego para conservar una nota fresca frente al fondo de champiñón y tomate.


