Moules marinières clásicos con vino blanco y perejil
Los moules marinières son la preparación más directa de los cuatro platos de mejillones de este lote. El sabor procede de los propios moluscos, una pequeña cantidad de mantequilla, chalota finamente picada, vino blanco seco, ajo y perejil. No hay nata que suavice el caldo ni curry, tomate o queso que cambien su dirección. Con una lista de ingredientes tan corta, el tiempo es decisivo: la olla debe estar caliente, las conchas abrirse deprisa y los mejillones llegar a la mesa antes de endurecerse.
Limpiar los mejillones vivos inmediatamente antes de cocinar en lugar de dejarlos en agua. Desechar las conchas rotas y cualquier mejillón vivo que siga abierto al golpearlo, eliminar la suciedad y retirar las barbas bajo agua corriente. Una olla ancha de 5–6 litros da espacio a dos kilos de mejillones para que se cuezan al vapor y no se amontonen en su propio líquido. La chalota se pocha con suavidad y el ajo se incorpora solo al final de esa fase.
Las conchas deberían abrirse en unos ocho minutos a fuego fuerte, con una o dos sacudidas cuidadosas de la olla tapada para redistribuirlas. La tapa se abre alejándola de la cara por el vapor acumulado. Cualquier mejillón que siga cerrado se desecha. El perejil entra durante el último minuto y el líquido solo se cuela si queda arena visible. Servir enseguida con una parte realista del caldo de vino y mantequilla.


