Fríjoles con arroz
Colón se encuentra en el valle alto de Sibundoy, en Putumayo, una zona donde se cultiva el fríjol bola roja. Es una elección local coherente para un plato cuyo nombre reúne, sencillamente, fríjoles y arroz. El inventario cultural lo clasifica como un plato fuerte cotidiano, pero indica que la receta no está documentada; por eso, las proporciones y los pasos pueden cambiar de una casa a otra.
Esta versión sigue una forma colombiana de preparar fríjoles guisados: se remojan, se cocinan con trozos de plátano verde y se les da sabor con tomate, cebolla larga, ajo y comino. El arroz se prepara aparte y queda suelto. Así cada persona mezcla los dos componentes a su gusto en el plato.
Los fríjoles requieren sobre todo tiempo. Déjelos en remojo 8–12 horas y bote esa agua. Al día siguiente, los fríjoles rojos secos deben hervir con fuerza en agua limpia durante al menos 30 minutos antes de seguir a fuego bajo. Este paso es importante; una olla de cocción lenta no alcanza para reemplazarlo. Luego manténgalos en un hervor suave hasta que todos estén cremosos y blandos por dentro.
El plátano verde aporta cuerpo sin convertir el guiso en puré. Agréguelo después del hervor inicial y córtelo en trozos grandes. Cocine el guiso aparte y mézclelo cuando los fríjoles ya estén blandos. El arroz blanco permanece en otra olla hasta el momento de servir.


