Pepitoria santandereana — guiso de sangre y vísceras de cabro
La pepitoria es una preparación de Santander hecha con sangre y vísceras de cabro. Los trozos pequeños de riñón, hígado, corazón y chunchullo se cocinan hasta quedar tiernos y luego se guisan con un sofrito aromático de cebollas y sangre de cabro cuajada. El arroz le da cuerpo al guiso, mientras que las hierbas del final y el huevo duro picado aportan frescura y contraste. En Santander se sirve como plato principal o como acompañamiento de cabrito asado o carne oreada.
Hay distintas fórmulas regionales. La versión con arroz que se presenta aquí lleva cebolla larga, cebolla roja, manteca de cerdo, aceite achiotado, comino tostado, ají picante, sangre de cabro cuajada, arroz cocido, guacas o guascas y huevos. Otra preparación santandereana espesa el guiso de sangre y vísceras con miga de pan y puede llevar papa. Son preparaciones relacionadas, pero cambian los ingredientes y la textura; esta receta sigue la versión con arroz y hierbas sin mezclarlas.
La sangre y las vísceras de cabro son ingredientes especializados y su manipulación es tan importante como su sabor. Cómpralas refrigeradas en una carnicería autorizada o en un proveedor regulado de carnes y usa solamente sangre de uso alimentario, empacada y vendida para cocinar. Las vísceras se cocinan antes de picarlas, y la mezcla final se revisa con termómetro. Este control es importante porque el color y un tiempo de hervor determinado no demuestran que la sangre y los pedazos pequeños de vísceras se hayan calentado de manera uniforme.
La pepitoria debe quedar húmeda y servirse con cuchara, con trozos tiernos unidos por la salsa oscura y sabrosa de sangre y los granos de arroz todavía visibles. El aceite achiotado da un tono rojizo a la base de cebolla; el comino tostado y el ají aportan calidez sin volver el plato exageradamente picante. El huevo duro es una guarnición, no un ingrediente para espesar, así que espolvoréalo al final para que sus trozos se distingan por encima de la salsa.


