Platos nacionales colombianos

Pepitoria santandereana — guiso de sangre y vísceras de cabro

Prepara pepitoria santandereana con vísceras de cabro, sangre cuajada, arroz, cebolla larga y aceite achiotado; controla con cuidado el frío y la temperatura.

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Pepitoria santandereana — guiso de sangre y vísceras de cabro
Rendimiento 4 porciones principales o 6 porciones pequeñas como acompañamiento
Tamaño de porción Cerca de 325 g para una porción principal
Dificultad Media; las vísceras necesitan una cocción larga y suave, y la mezcla con sangre requiere control cuidadoso de temperatura
Perfil alimentario Vísceras de cabro, sangre de cabro, manteca de cerdo y huevo; contiene huevo
Preparación Cerca de 35 minutos de trabajo activo, más el tiempo para cocinar el arroz y los huevos si no están listos
Resumen

Pepitoria santandereana — guiso de sangre y vísceras de cabro

La pepitoria es una preparación de Santander hecha con sangre y vísceras de cabro. Los trozos pequeños de riñón, hígado, corazón y chunchullo se cocinan hasta quedar tiernos y luego se guisan con un sofrito aromático de cebollas y sangre de cabro cuajada. El arroz le da cuerpo al guiso, mientras que las hierbas del final y el huevo duro picado aportan frescura y contraste. En Santander se sirve como plato principal o como acompañamiento de cabrito asado o carne oreada.

Hay distintas fórmulas regionales. La versión con arroz que se presenta aquí lleva cebolla larga, cebolla roja, manteca de cerdo, aceite achiotado, comino tostado, ají picante, sangre de cabro cuajada, arroz cocido, guacas o guascas y huevos. Otra preparación santandereana espesa el guiso de sangre y vísceras con miga de pan y puede llevar papa. Son preparaciones relacionadas, pero cambian los ingredientes y la textura; esta receta sigue la versión con arroz y hierbas sin mezclarlas.

La sangre y las vísceras de cabro son ingredientes especializados y su manipulación es tan importante como su sabor. Cómpralas refrigeradas en una carnicería autorizada o en un proveedor regulado de carnes y usa solamente sangre de uso alimentario, empacada y vendida para cocinar. Las vísceras se cocinan antes de picarlas, y la mezcla final se revisa con termómetro. Este control es importante porque el color y un tiempo de hervor determinado no demuestran que la sangre y los pedazos pequeños de vísceras se hayan calentado de manera uniforme.

La pepitoria debe quedar húmeda y servirse con cuchara, con trozos tiernos unidos por la salsa oscura y sabrosa de sangre y los granos de arroz todavía visibles. El aceite achiotado da un tono rojizo a la base de cebolla; el comino tostado y el ají aportan calidez sin volver el plato exageradamente picante. El huevo duro es una guarnición, no un ingrediente para espesar, así que espolvoréalo al final para que sus trozos se distingan por encima de la salsa.

Ingredientes

Ingredientes

Vísceras de cabro y agua para cocinarlas

  • 500 g de vísceras crudas de cabro, limpias previamente, mezcla de riñón, hígado, corazón y chunchullo; se espera obtener cerca de 300 g cocidos y escurridos
  • 1,5 litros de agua para precocinar las vísceras; desechar después de la cocción
  • 2 g de sal fina para el agua de cocción de las vísceras

Pepitoria

  • 70 g de manteca de cerdo
  • 120 g de cebolla larga, finamente picada
  • 120 g de cebolla roja, finamente picada
  • 15 ml de aceite achiotado
  • 1 g de comino tostado y molido
  • 2 g de ají rojo picante molido
  • 450 g de sangre de cabro cuajada, refrigerada, preparada y vendida para cocinar, escurrida
  • 160 g de arroz blanco cocido sin aliños; si lo preparas con anticipación, enfríalo pronto
  • 20 g de hojas frescas de guacas o guascas, finamente picadas; esta versión menciona las dos hierbas y puedes omitirlas si no las consigues
  • 5 g de sal fina para el guiso, añadida poco a poco

Guarnición de huevo

  • 2 huevos grandes (cerca de 100 g sin cáscara), cocidos hasta quedar duros, pelados y finamente picados
Preparación

Preparación

Preparación

  1. Revisa los ingredientes y separa los productos crudos Mantén las vísceras, la sangre cuajada y sus jugos refrigerados a 4°C o menos hasta cocinarlos. Cómpralos a un proveedor autorizado con una vitrina refrigerada que funcione; la sangre debe venir sellada y rotulada como producto alimentario para cocinar. No uses sangre recogida en casa. Si hace falta, seca las vísceras que ya vienen limpias con toallas de papel desechables, pero no las enjuagues. Bota las toallas, lávate las manos y mantén la tabla y el cuchillo de producto crudo separados de las cebollas, el arroz cocido y los huevos.

  2. Cocina las vísceras a fuego bajo hasta que estén tiernas Pon las vísceras en una olla con tapa junto con 1,5 litros de agua y 2 g de sal. Lleva a ebullición, baja el fuego hasta que apenas hierva y tapa. Cocina cerca de 90 minutos; revisa que el agua mantenga un hervor suave. Los trozos gruesos deben quedar tiernos y cortarse limpiamente; un termómetro limpio introducido en el centro de varios pedazos grandes debe marcar al menos 74°C. Escurre y desecha el agua. Deja que se enfríen solo hasta que puedas manipularlos sin riesgo y pícalos finamente sobre una tabla limpia. Si los preparas con anticipación, pásalos a un recipiente poco profundo y refrigéralos pronto a 4°C o menos.

  3. Prepara los huevos, el arroz y las hierbas Cocina los huevos hasta que las claras y las yemas queden totalmente firmes; enfríalos, pélalos y pícalos finamente. Usa arroz recién cocido o arroz enfriado pronto en un recipiente poco profundo y guardado a 4°C o menos; no uses arroz dejado a temperatura ambiente. Revisa las hojas de guacas o guascas, lávalas con agua corriente limpia, sécalas bien y pícalas finamente. Si no consigues ninguna de las dos hierbas, omítelas en vez de cambiar por otra sin aclararlo.

  4. Ablanda el sofrito de cebolla Calienta la manteca de cerdo y el aceite achiotado en una olla pesada de 3–4 litros a fuego medio. Agrega la cebolla larga y la cebolla roja y cocina durante 6–8 minutos, revolviendo a menudo, hasta que se ablanden, se vean brillantes y suelten aroma. Mantén el fuego moderado para que los bordes no se doren demasiado. Incorpora el comino tostado, el ají picante molido y 5 g de sal.

  5. Cocina las vísceras picadas en el sofrito Agrega las vísceras cocidas y revuelve hasta que cada trozo quede cubierto. Baja el fuego, tapa y cocina suavemente durante 20 minutos; revuelve una o dos veces con una cuchara limpia y resistente al calor. La mezcla debe soltar algo de líquido y oler sabrosa, no quemada. Si empieza a pegarse antes de que se caliente bien, añade una cucharada de agua caliente. Deja la olla tapada entre revisiones para que el guiso no se seque.

  6. Añade la sangre y verifica la temperatura Agrega la sangre de cabro escurrida y rómpela en pedazos pequeños mientras cae en la olla. Revuelve continuamente al principio para repartirla entre las vísceras calientes y el sofrito. Baja el fuego y cocina suavemente durante 20 minutos, revolviendo a menudo para que no queden partes densas frías en el centro. Revuelve bien toda la olla y mide en varios puntos con un termómetro limpio, sin tocar las paredes ni el fondo. La mezcla completa debe alcanzar al menos 74°C. Si alguna lectura es menor, sigue revolviendo y calentando, y mide de nuevo; el color y el tiempo por sí solos no garantizan que cada parte sea segura.

  7. Incorpora el arroz y termina el plato Agrega el arroz cocido y las guacas o guascas picadas. Calienta durante 2–3 minutos, hasta que los granos y las hierbas queden bien repartidos y todo esté humeante. Vuelve a medir en más de un punto y comprueba que el plato alcance al menos 74°C. Retira la olla del fuego y deja reposar 5 minutos. Sirve la pepitoria en platos calientes o en una bandeja, espolvorea el huevo duro picado y lleva a la mesa caliente.

Consejos prácticos

Práctico

Información nutricional por porción

Son valores aproximados de los ingredientes indicados divididos en cuatro porciones. Se calculan cerca de 300 g de vísceras mixtas cocidas a partir de 500 g crudos, una referencia amplia de composición de sangre entera de cabra, 160 g de arroz blanco cocido, dos huevos duros y la totalidad de los 70 g de manteca y 15 ml de aceite achiotado. El cálculo cuenta de forma conservadora los 7 g de sal, incluso la que se agrega al agua que después se desecha. El tipo de sangre y la mezcla de órganos, la sal que absorben, la grasa que queda en la olla y el tamaño de la porción pueden cambiar el resultado. No incluye acompañamientos opcionales.

Un guiso santandereano sustancioso con vísceras de cabro, sangre cuajada, arroz y huevo

Descripción: La pepitoria santandereana combina vísceras de cabro precocidas y sangre cuajada con cebolla larga, cebolla roja, aceite achiotado, comino, ají picante y arroz. Las guacas o guascas frescas y el huevo duro picado terminan este plato rendidor de Santander, que se sirve como plato principal o con cabrito asado.

Sobre la pepitoria santandereana

Claves para que quede bien Compra en una vitrina confiable: Pídele a una carnicería autorizada riñón, hígado, corazón y chunchullo de cabro, ya limpios, además de sangre cuajada empacada para cocinar. No uses sangre recogida en casa ni de un sacrificio sin inspección. Cocina las vísceras antes de picarlas: Hierve suavemente la mezcla de órganos hasta que esté tierna y luego córtala sobre una tabla limpia. Así los pedazos conservan mejor su forma y evitas cortar vísceras crudas en muchos trozos pequeños. Haz el sofrito a fuego moderado: Deja que la cebolla larga y la cebolla roja se ablanden sin dorarse. Si se tuestan demasiado, la salsa de sangre puede quedar amarga. Revuelve y mide toda la olla: La sangre puede formar partes densas que se calientan despacio. Revuelve bien y mide en varios puntos con un termómetro limpio; toda la mezcla debe alcanzar 74°C. Usa arroz bien conservado: Cocínalo justo antes de servir o enfríalo pronto en un recipiente poco profundo y refrigéralo. No agregues arroz que haya permanecido mucho tiempo a temperatura ambiente. Equipo Olla grande con tapa para precocinar las vísceras Caldero pesado o cazuela de 3–4 litros con tapa Olla pequeña para los huevos duros, si no están preparados Cuchillo de chef, tabla separada para vísceras crudas y tabla limpia para alimentos cocidos Espumadera, cuchara resistente al calor y pinzas limpias Termómetro de lectura rápida para alimentos Recipientes poco profundos para enfriar pronto las sobras

Consejos prácticos

Para servir Sirve la pepitoria como plato principal o como acompañamiento sustancioso de cabrito asado o carne oreada. La yuca cocida, el ají y la arepa amarilla son buenos acompañamientos; sírvelos aparte para que cada persona arme el plato a su gusto. El guiso debe quedar húmedo, no como una sopa: la salsa de sangre cubre las vísceras y el arroz, cuyos granos deben seguir visibles. Agrega el huevo al final para que sus trozos claros queden encima en vez de perderse en la salsa oscura. Organización y conservación Puedes cocinar las vísceras un día antes. Escúrrelas, enfríalas pronto en un recipiente poco profundo, tápalas y refrigéralas a 4°C o menos; pícalas en una tabla limpia antes de llevarlas al sofrito. Cocina el arroz y enfríalo pronto si lo haces con anticipación, y mantén los huevos refrigerados hasta pelarlos y picarlos. Deja la sangre sellada y refrigerada hasta que la olla esté lista. No mezcles los ingredientes crudos mucho antes ni los dejes esperando. Mantén la pepitoria caliente hasta servir. Guarda las sobras en recipientes poco profundos y refrigéralas dentro de las 2 horas siguientes a la cocción, o dentro de 1 hora si el ambiente supera 32°C. Consérvalas a 4°C o menos y consúmelas en 3–4 días. Recalienta solo la cantidad que vayas a comer y revuélvela para que llegue uniformemente a 74°C. Si la guardarás más tiempo, congélala pronto; descongélala en el refrigerador y recalienta a 74°C antes de servir. No dejes la olla de arroz y sangre enfriándose lentamente sobre el mesón. Elección de ingredientes y solución de problemas Los cuatro órganos nombrados aportan texturas distintas: el hígado es blando y de sabor profundo, el corazón es firme, el riñón tiene un gusto marcado y el chunchullo queda tierno, con algo de mordida. Pídele al carnicero la mezcla indicada, pero ten presente que sus proporciones pueden variar. Que las vísceras vengan limpias significa que el proveedor las preparó para cocinar; aun así, deben mantenerse refrigeradas y cocinarse bien. La receta acepta guacas o guascas porque las dos aparecen en esta versión regional. Si no consigues ninguna, puedes omitirlas. Si aparece aceite en la superficie, revuelve antes de servir. Si después de añadir el arroz el guiso queda demasiado espeso, aflójalo con una cucharada de agua caliente y vuelve a verificar que todo esté a 74°C. Si la sangre o las vísceras forman grumos densos, deshazlos con la cuchara mientras revuelves y mide la temperatura en varios puntos. Si algún ingrediente llega tibio, tiene el empaque roto o no está rotulado claramente como alimento, no lo uses. No hay un atajo casero seguro para conseguir sangre animal. Alérgenos y seguridad alimentaria El huevo es el alérgeno principal declarado en esta receta. Revisa las etiquetas del aceite achiotado, las especias, la sangre y el arroz listo para consumir para detectar otros ingredientes o posibles trazas. El plato contiene cabro y cerdo, así que no es vegetariano ni vegano. Cambiar la manteca por aceite modifica el sabor y la nutrición; no demuestra que la preparación sea halal o kosher sin verificar el origen y el manejo de los productos. Mantén las vísceras y la sangre a 4°C o menos y separadas de los alimentos listos para comer. No enjuagues las vísceras crudas. Cocínalas antes de picarlas y comprueba que varios pedazos gruesos lleguen a 74°C. Revuelve la mezcla completa y caliéntala a 74°C por varios puntos, no solo junto al borde. Usa arroz recién cocido o enfriado pronto. Refrigera las sobras dentro de 2 horas, o de 1 hora si el ambiente supera 32°C; consérvalas a 4°C o menos por un máximo de 3–4 días y recaliéntalas hasta 74°C en toda la preparación. Lávate las manos y limpia y desinfecta utensilios y superficies después de manipular productos animales crudos.

Notas finales

Planea la primera cocción: Reserva cerca de 90 minutos para ablandar las vísceras antes de picarlas y terminar el guiso. Usa termómetro: Las vísceras y la mezcla revuelta de sangre y arroz deben alcanzar al menos 74°C.

Información nutricional por porción

Información nutricional por porción

  • Tamaño de porción: Cerca de 325 g, una cuarta parte de la receta
  • Calorías: 531 kcal
  • Carbohidratos: 18 g
  • Proteína: 48 g
  • Grasa: 29 g
  • Fibra: 2 g
  • Sodio: 870 mg