Gaufre lilloise fourrée — gofre fino fermentado con relleno de mantequilla y vergeoise
La gaufre lilloise fourrée pertenece a una familia muy distinta de los gofres profundos de Bruselas, los gofres de Lieja con azúcar perlado, los stroopwafels o las obleas secas. La masa se fermenta con levadura, se divide en pequeñas piezas ovaladas y se cuece entre placas de dibujo poco profundo para obtener una pieza fina y todavía flexible. Cada gofre se abre por el grosor mientras sigue templado y se rellena antes de que la miga termine de afirmarse.
El azúcar vergeoise es central en el relleno. Su textura húmeda, propia de este azúcar de remolacha, se mezcla con la mantequilla blanda hasta formar una pasta más flexible que la que produciría un azúcar granulado seco. La masa del gofre solo es ligeramente dulce; la mayor parte del dulzor queda dentro, repartida a unos 18,5 g de relleno por pieza para que los veinte gofres reciban una cantidad uniforme.
La parte más exigente es coordinar la gofrera y la apertura. Cocer solo dos gofres cada vez hasta un dorado pálido, abrirlos inmediatamente con un cuchillo de sierra mientras aún son flexibles y rellenarlos en ese momento. Si se doran demasiado, la superficie se vuelve quebradiza y se agrieta al cortarla. Una vez rellenos, pueden enfriarse con una presión ligera para que las dos caras se mantengan juntas mientras la mantequilla vuelve a tomar consistencia.


