Oreillettes del Languedoc con ralladura de naranja y azúcar
Las oreillettes son uno de los dulces fritos frágiles del sur de Francia: láminas finas e irregulares que se llenan de pequeñas ampollas en el aceite y terminan tan crujientes que se quiebran, en lugar de doblarse como un buñuelo grueso. En Languedoc y zonas cercanas aparecen en elaboraciones festivas, y su identidad depende sobre todo del grosor y de la fritura, no de una miga enriquecida y voluminosa.
Esta preparación utiliza una masa sin levadura hecha con harina, huevo, azúcar y mantequilla, aromatizada con ralladura de naranja y una cantidad moderada de ron oscuro. El ron aporta aroma y no actúa como impulsor; además, la fritura breve no permite afirmar que todo el alcohol desaparece. Tras mezclar, la masa reposa 30 minutos para perder tensión y poder estirarse sin retraerse. El objetivo es llegar a unos 2 mm, suficiente para que la masa se ampolle sin volverse tan frágil que resulte imposible manejarla.
La fritura exige estabilidad. Mantener el aceite a 175 °C, trabajar por tandas pequeñas y dar la vuelta a cada pieza solo cuando haga falta. Las oreillettes deben salir de un dorado pálido, secas a la vista y crujientes, sin un centro grueso de masa. Dejarlas enfriar antes de añadir el azúcar glas evita que el acabado se funda y humedezca. Como el aceite de fritura es un medio de cocción y no un ingrediente que se consuma por completo, la nutrición del producto terminado solo incluye una estimación razonable del aceite absorbido.


