Colombo de cabri — colombo martiniqueño de cabrito
El colombo de cabri pertenece a la familia de platos de las Antillas francesas marcada por tradiciones especiadas de origen indio, pero no conviene reducirlo a la etiqueta de «curry de cabrito». Esta preparación martiniqueña comienza con lima, vinagre, ajo, cives y chile, y durante la cocción utiliza una mezcla de especias colombo con personalidad propia.
La paleta de cabrito se mantiene con hueso porque es una presentación natural para guisar, pero el cálculo nutricional no trata ese hueso como parte comestible. De los 1200 g de peso comprado se estima un rendimiento de unos 840 g de carne cruda comestible antes de aplicar los valores de composición. La cocción prolongada cumple dos funciones: cocina por completo la marinada cruda y ablanda un corte que seguiría duro al alcanzar únicamente su temperatura mínima segura.
La salsa final debe quedar aromática y fluida para poder servirse con cuchara, no espesada como una salsa de harina. Su cuerpo procede sobre todo de la reducción y de los jugos de la carne. El arroz es un acompañamiento directo; plátano, ñame o christophine mantienen también un contexto de servicio reconociblemente martiniqueño.


