Waterzooi de pollo — pollo y verduras en un caldo delicadamente ligado con nata y yema
El waterzooi está estrechamente vinculado a Gante y al mundo culinario flamenco. Las formas antiguas se asocian al pescado y, con el tiempo, el pollo se consolidó también como una versión reconocida. El plato forma igualmente parte del paisaje gastronómico del norte de Francia y de la franja fronteriza con Flandes. Ese carácter transfronterizo debe conservarse con precisión: esta preparación sigue siendo un waterzooi y no un guiso de pollo con nata de carácter genérico. La zanahoria, el puerro y el apio forman la base vegetal, la patata da cuerpo al plato y el pollo se cocina suavemente en caldo sin dorarlo de manera intensa.
El líquido final debe seguir teniendo carácter de caldo. Una vez cocidos el pollo y las verduras, se retiran los sólidos y el caldo se reduce antes de incorporar los lácteos. La reducción concentra el sabor sin necesidad de harina. Después se mezclan la nata y las yemas, se templan poco a poco con caldo caliente y se incorporan de nuevo a fuego bajo. La ligazón terminada debe cubrir ligeramente una cuchara, pero continuar siendo fluida y vertible. Desde el momento en que entra la yema, no debe producirse una ebullición fuerte.
Los contramuslos de pollo deshuesados y sin piel simplifican el rendimiento de esta receta: los 800 g comprados corresponden también al peso crudo comestible, porque no hay huesos ni piel que descontar. Además, esta carne tolera mejor el escalfado suave que una pechuga muy magra. Aun así, la seguridad no se determina por el color. La parte más gruesa de cada pieza debe alcanzar 74 °C, y el caldo enriquecido con yema se lleva a 71 °C mientras se remueve y se mantiene por debajo de la ebullición. Son dos controles independientes y ambos deben respetarse.
Al servir, deben distinguirse claramente las piezas de pollo, las patatas tiernas pero enteras, las verduras blandas y un caldo pálido y ligeramente aterciopelado. El perejil se incorpora únicamente al final. Conviene llevar el plato a la mesa sin demora, ya que una ligazón de huevo y nata soporta peor la espera prolongada y puede volverse algo granulosa al recalentarla aunque el sabor siga siendo correcto.


