Pain perdu francés con pan duro, leche, huevo y mantequilla
El pain perdu transforma pan duro en un plato francés sencillo cocinado en sartén, no en una preparación de pan remojado horneada en una fuente. El pan se corta en rebanadas individuales, se remoja brevemente en una mezcla de leche y huevo y se dora con mantequilla. El resultado debe tener una superficie caramelizada y un centro tierno que todavía se percibe como pan, no como un pudin húmedo.
El estado del pan es importante. Ocho rebanadas duras de unos 2 cm de grosor y 40 g cada una están suficientemente secas para absorber la mezcla sin perder la estructura al darles la vuelta. El remojo es corto a propósito: dos minutos bastan para que este pan tome sabor sin deshacerse. La mezcla con huevo se mantiene fría hasta el momento de cocinar y cualquier cantidad sobrante después del contacto con huevo crudo y pan se desecha.
Las rebanadas se cocinan en dos tandas para no llenar demasiado la sartén y poder repartir los 40 g de mantequilla de forma uniforme. El fuego medio da tiempo a que el exterior se dore mientras el centro rico en huevo alcanza 71 °C. Esa temperatura es el criterio de seguridad; una superficie dorada no demuestra que el centro esté completamente cocinado. Servir dos rebanadas por persona directamente desde la sartén. Fruta, helado o sirope pueden añadirse por separado, pero no forman parte de la nutrición base.


