Entrecôte à la bordelaise: entrecot con salsa de vino de Burdeos, chalota y tuétano
La entrecôte à la bordelaise no es simplemente un filete con salsa marrón. Su identidad regional procede de una salsa concentrada de vino tinto de Burdeos y chalota, con tuétano de vacuno que aporta al final una textura especialmente rica y sedosa. En esta versión la reducción no se cuela, por lo que las chalotas blandas permanecen en la salsa; el tuétano se calienta con suavidad antes de incorporar la mantequilla fría fuera del fuego.
La salsa se construye antes que la carne para controlar su volumen y no improvisarlo al servir. Se reducen 300 ml de vino aproximadamente a un tercio, se añade después fondo de vacuno sin sal y se vuelve a reducir. El objetivo final son unos 300 ml después de incorporar tuétano y mantequilla, es decir, unos 75 ml por ración. El vino se cocina durante un tiempo significativo, pero no se afirma que el alcohol desaparezca por completo.
Se usan cuatro entrecots intactos de 3 cm porque el punto de seguridad indicado corresponde a carne de vacuno intacta. Se giran repetidamente para calentar de forma uniforme y se comprueban desde un lateral con el termómetro, en el centro de la parte más gruesa. Cada pieza debe alcanzar al menos 63 °C y reposar después tres minutos completos. Ese reposo no es una espera opcional fuera del reloj: forma parte tanto de la seguridad como de la calidad de servicio.


