Sobre Tiramisù
El tiramisù funciona por contraste: los savoiardi secos absorben el café sin deshacerse, mientras que la crema de mascarpone conserva suficiente ligereza dentro de su riqueza para poder cortarse limpiamente después del frío. El cacao aporta amargor en la superficie y evita que el postre resulte simplemente dulce.
La forma moderna asociada a Treviso utiliza únicamente yemas de huevo, azúcar, mascarpone, savoiardi, café y cacao. No lleva nata montada ni alcohol; tradicionalmente puede montarse en una fuente redonda y servirse en porciones triangulares.
La proporción de referencia es grande: 12 yemas, 500 g de azúcar, 1 kg de mascarpone y 60 savoiardi. Esta receta utiliza exactamente la mitad de esas cantidades de yemas, azúcar, mascarpone y bizcochos, de modo que ofrece un tamaño doméstico práctico sin alterar la estructura de la fórmula.
El café es la variable que exige criterio porque la receta histórica lo indica «quanto basta», es decir, la cantidad necesaria. Los bizcochos deben adquirir sabor y humedad de café, pero mantener su estructura. Un baño rápido resulta más fiable que dejarlos empaparse hasta saturarse por completo.
El enfriado forma parte del método, no es solo conservación. Varias horas en el frigorífico permiten que la humedad del café se redistribuya y que la crema de mascarpone se afirme lo suficiente para obtener un corte limpio. El cacao puede tamizarse justo antes del enfriado final o poco antes de servir, según se prefiera una superficie seca o ligeramente hidratada.



