Sobre Fiori di zucca ripieni
Las flores de calabacín fritas son una preparación clásica de las calles y trattorie de Roma. La combinación más habitual reúne una flor delicada, un centro de mozzarella y anchoa y una cubierta frita crujiente.
El control de la humedad es el paso de preparación más importante. Las flores se limpian con delicadeza y se retira el pistilo, mientras la mozzarella se corta en bastones estrechos y se escurre bien para que el vapor no reviente la cobertura durante la fritura.
La masa de fritura debe permanecer fría y mezclarse lo mínimo posible. Harina y agua con gas forman una cubierta fina que se adhiere a los pétalos sin ocultar su forma. Una pequeña cantidad de huevo batido aporta color, pero la capa debe seguir siendo delicada y no adquirir textura de pan.
Freír solo unas pocas flores cada vez a unos 175 °C. Uno o dos minutos bastan para volver crujientes los pétalos mientras la mozzarella se ablanda; una fritura prolongada amarga la flor y favorece las fugas de queso.
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