Sobre Pizza marinara
La pizza marinara es la compañera austera de la Margherita dentro del canon napolitano. Su cobertura se compone de tomate pelado triturado, sal, orégano, ajo cortado muy fino y aceite de oliva virgen extra. No lleva mozzarella ni una capa de queso que oculte la calidad de la masa o del tomate.
La misma lógica de masa napolitana de la Margherita se aplica aquí: harina y agua con hidratación moderada, sal y muy poca levadura, seguidas de una larga fermentación a temperatura ambiente. Las bolas se abren a mano desde el centro hacia fuera para conservar un borde elevado; el rodillo y la prensa mecánica no forman parte de este método.
La cobertura debe ser ligera. Cada pizza recibe aproximadamente 70–100 g de tomate, una pequeña cantidad de ajo y orégano y unos 5 g de aceite de oliva. Sobrecargar el centro hace que una pizza sin queso sea especialmente propensa a quedar húmeda porque no hay mozzarella que amortigüe el líquido.
El horneado tradicional es extremadamente rápido, a temperaturas de pizza napolitana cercanas a 485 °C, durante 60–90 segundos. Un horno doméstico no reproduce exactamente la combinación de calor de suelo y bóveda, por lo que cualquier versión casera debe entenderse como una adaptación.
El basilico que puede aparecer como decoración visual no forma parte de la cobertura canónica de esta Marinara. Se considera una guarnición opcional y no se incorpora a los ingredientes de la receta.
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