Urmašice con centro de nuez, relieve de rallador y almíbar de limón
Urmašice y hurmašice son nombres regionales de un dulce balcánico reconocible por la superficie marcada y por una miga capaz de absorber almíbar sin deshacerse. Aquí se trabaja con una masa de aceite y leche, una pequeña cantidad de sémola y un trozo de nuez escondido en cada pieza.
La masa debe quedar blanda, lisa y capaz de mantener una bola. Un exceso de harina endurece el interior y frena la absorción; demasiado líquido borra las estrías. Mezclar por separado los secos y los líquidos facilita repartir de forma regular la levadura química, el azúcar y la grasa.
Las 30 porciones se presionan contra la cara gruesa de un rallador y se cierran alrededor de la nuez. La regularidad no es estética: piezas de tamaño semejante se hornean a la misma velocidad y absorben el almíbar de manera más pareja.
El almíbar se cuece solo siete minutos con 5 ml de zumo de limón. Debe quedar claro y fluido, no reducido como un glaseado. Las pastas se enfrían por completo antes de recibir el almíbar templado tras un breve reposo fuera del fuego.
El enfriado posterior a 4 °C o menos termina la absorción. Una pieza lista se nota más pesada, mantiene las marcas del rallador y no presenta un núcleo seco al cortarla. Se sirve fría o fresca, sin recalentar.