Slatko od šljiva con ciruelas enteras peladas en almíbar
Slatko od šljiva se diferencia de una mermelada o un pekmez porque la fruta mantiene una identidad visible dentro del almíbar. En esta versión las ciruelas se pelan y se deshuesan procurando conservarlas enteras o casi enteras, de modo que cada porción pueda servirse como una o dos piezas reconocibles con suficiente jarabe para cubrirlas.
La elección de la fruta es decisiva. Las ciruelas demasiado maduras se rompen en cuanto entran en el almíbar; las firmes toleran mejor el pelado, el deshuesado y una cocción de 20 minutos. No se emplea tratamiento con hidróxido cálcico ni otro sistema mineral de endurecimiento, así que la integridad depende por completo de la firmeza inicial y de una manipulación suave.
El almíbar se prepara con 900 g de azúcar y 250 ml de agua. Se hierve hasta quedar claro, sin azúcar seco, y después se incorporan las ciruelas. En vez de remover con una cuchara entre los frutos, se mueve la cazuela con sacudidas suaves para que el líquido circule sin romper la pulpa. Los 30 ml de limón se añaden al final de la cocción.
El punto final sigue siendo fluido: una gota enfriada se espesa ligeramente sobre un plato, pero no cuaja como mermelada. Durante los 90 minutos de enfriamiento la concentración aumenta. Después, las piezas deben seguir distintas y el almíbar ha de ser espeso pero fácil de servir. Al igual que el slatko de rosa de este lote, se conserva solo en frío y no se trata como una conserva de despensa.