Ruska salata — ensaladilla fría al estilo serbio con jamón, encurtidos y mayonesa
Ruska salata es una adaptación doméstica muy asentada en Serbia de la familia de ensaladas conocidas como ensaladilla rusa u Olivier. En esta preparación se combinan patata, zanahoria, guisantes, huevo completamente cocido, pepinillo, jamón cocido, mayonesa y mostaza. El objetivo no es hacer un puré, sino conservar dados reconocibles dentro de una salsa cremosa.
La textura empieza durante la cocción. Las patatas se cuecen enteras con piel hasta que un cuchillo entra con ligera resistencia; después se enfrían y se cortan. Zanahorias y guisantes se cuecen por separado hasta quedar tiernos pero firmes. Esta separación permite controlar mejor cada ingrediente y evita que unos se deshagan mientras otros siguen duros.
Los huevos deben quedar totalmente cuajados. Todos los componentes cocidos se enfrían con rapidez y pasan al frigorífico antes de añadir la mayonesa. Mezclar ingredientes calientes con una emulsión fría no solo vuelve la salsa más líquida, también alarga el tiempo que la ensalada pasa fuera de la refrigeración.
Los pepinillos se escurren muy bien y el jamón se corta en dados de tamaño parecido al resto. Después se incorporan 350 g de mayonesa comercial elaborada con huevo pasteurizado y 25 g de mostaza. La mezcla se pliega con suavidad para repartir la salsa sin romper las patatas.
Una vez montada, la ensalada reposa 60 minutos a 4 °C o menos. Ese enfriado final integra el aliño y deja el conjunto uniformemente frío. Durante el servicio, el bol vuelve pronto al frigorífico y no permanece a temperatura ambiente más de 2 horas.