Pazarske mantije: hojaldres serbios de Novi Pazar rellenos de carne
Pazarske mantije están estrechamente ligadas a Novi Pazar, en el sudoeste de Serbia. Son pequeñas piezas de masa estirada, con capas finas de grasa y un relleno de carne picada y cebolla, que se colocan muy juntas en una fuente redonda y se hornean hasta desarrollar una superficie marcada y crujiente.
El trabajo principal está en la masa. Harina, agua, sal y aceite forman una masa flexible que se amasa hasta ganar elasticidad y se divide en doce bolas. Los 30 minutos de reposo inicial no son decorativos: reducen la resistencia del gluten y permiten estirar sin romper.
Después, las piezas se estiran y se apilan en grupos, pincelando cada capa con una mezcla fina de mantequilla y aceite. La clave está en no crear charcos de grasa. Una capa ligera permite que la masa quede laminada y que las superficies se separen durante el horneado.
El relleno se mezcla en frío y solo hasta repartir de forma uniforme la cebolla, el agua, la sal y la pimienta. Amasar la carne como una masa de salchicha produciría una textura demasiado compacta. Cada cuadrado recibe una cantidad medida y se cierra por completo antes de colocarse en la fuente.
El horneado se realiza en dos fases: primero a 200 °C para desarrollar color y estructura, después a 180 °C para terminar las capas interiores sin quemar la superficie. El color exterior no basta para decidir la seguridad de la carne; una pieza central debe alcanzar al menos 71 °C.
Tras cinco minutos de reposo, las mantije se sirven calientes. El yogur o la leche agria con ajo pueden acompañar el plato, pero en esta versión se sirven al lado y no se vierten sobre la bandeja, de modo que la superficie horneada mantiene su textura.