Moravska salata de pimiento asado y tomate
La Moravska salata se apoya en un contraste muy concreto: pimiento asado dulce y ligeramente ahumado junto a tomate fresco y jugoso. En las preparaciones serbias aparecen variaciones de cebolla o puerro, perejil, vinagre y grado de picante, pero el queso no es necesario para reconocer esta ensalada. Mantenerla sin queso también evita confundirla con perfiles tipo Šopska, donde el queso blanco rallado o desmenuzado cambia de forma evidente la textura y el equilibrio del plato.
El pimiento es la única verdura que recibe una cocción intensa. Se asa entero a 230 °C hasta que la piel forma ampollas y zonas oscuras y la carne se ablanda. Después se deja 15 minutos en un recipiente tapado; el vapor retenido ayuda a desprender la piel. Conviene escurrir solo el exceso de líquido. Si se exprime el pimiento, se pierde una parte del jugo que debe integrarse con el tomate, el aceite y el vinagre.
El tomate, el puerro, el ajo y el perejil se mantienen crudos. Por ello, el lavado bajo agua corriente se realiza antes de cortar. El puerro se utiliza solo en su parte blanca y verde pálida y se corta muy fino para que sea crujiente sin dominar cada bocado. El ajo necesita un picado fino y el perejil se usa en cantidad moderada, suficiente para aportar frescor sin ocultar el pimiento asado.
El aliño es pequeño en relación con el volumen de verduras: 30 ml de aceite de girasol y 15 ml de vinagre de vino para cuatro raciones. El tomate y el pimiento aportan el resto del líquido. Mezclar con movimientos envolventes evita romper el tomate y convertir la ensalada en una mezcla acuosa. Un reposo de 15 minutos en el frigorífico a 4 °C o menos permite que la sal extraiga una pequeña cantidad de jugo y que el ajo se reparta mejor.
Se sirve fresca como acompañamiento de carnes asadas, legumbres o pan. La textura es mejor el mismo día, cuando los trozos de tomate conservan forma y el pimiento no se ha ablandado en exceso. Los restos deben volver al frigorífico en un máximo de 2 horas y consumirse en 2 días para conservar una textura razonable.