Ljutenica de pimientos asados, guindilla y tomate reducido
La ljutenica pertenece a la familia balcánica de salsas de pimiento, pero aquí conserva un perfil claramente picante y una cantidad importante de tomate. El objetivo es un condimento espeso y cuchareable, no una pasta seca ni una conserva de despensa.
Asar los pimientos desarrolla dulzor y facilita retirar la piel, pero también libera mucha agua. Tras pelarlos y quitar las semillas, la pulpa reposa una hora en un colador. Ese escurrido evita que la cazuela tenga que evaporar demasiado líquido más adelante.
El tomate se reduce por separado hasta que las burbujas se vuelven más lentas y la cuchara deja un rastro breve. Solo entonces se incorporan los pimientos, el aceite, el azúcar, la sal y la pimienta. Una cazuela ancha permite evaporar con calor moderado y reduce el riesgo de quemar la base.
El ajo y 100 ml de vinagre de vino al 5 % entran al final. Cinco minutos a fuego suave bastan para suavizar el ajo crudo y distribuir la acidez. La ljutenica terminada debe seguir siendo espesa pero fácil de servir con cuchara.
El almacenamiento es refrigerado: recipientes limpios y poco profundos, enfriado rápido y frigorífico a 4 °C o menos dentro de las 2 horas. Se usa en 3–4 días o se congela en pequeñas porciones; un recipiente cerrado no convierte esta salsa en conserva estable.