Kokos kiflice, medias lunas serbias de coco con manteca de cerdo
Kokos kiflice son pequeñas galletas en forma de media luna cuyo carácter procede de la propia masa. No necesitan relleno para resultar reconocibles: el coco deshidratado se reparte por una miga corta y friable, la manteca de cerdo aporta ternura y el azúcar glas forma un acabado seco y ligero. La forma curva es sencilla, pero su grosor influye directamente en la cocción.
La proporción de harina, coco y grasa produce una masa que debe mantenerse unida sin volverse elástica. Mezclar demasiado desarrollaría más gluten y reduciría la textura quebradiza que se busca. El huevo pasteurizado aporta unión y humedad suficiente para que las piezas puedan enrollarse sin romperse, mientras que el impulsor evita una galleta excesivamente compacta.
Las treinta porciones se convierten en cilindros cortos y luego se curvan. Conviene que el centro y los extremos no tengan diferencias exageradas: unas puntas muy finas se oscurecen mientras la parte central todavía está terminando de cuajar. A 180 °C, 15 minutos deben bastar para que la base quede seca, el centro ya no parezca masa cruda y los bordes tomen solo un tono dorado pálido.
El azúcar glas se incorpora después de 30 minutos de enfriado. Una galleta todavía caliente es frágil y retiene vapor; si se guarda en una lata cerrada antes de tiempo, la condensación estropea la superficie seca. Una vez fría, debe poder levantarse sin doblarse y conservar una miga tierna al morder.