Koh serbio: bizcocho de sémola empapado en leche
Koh es un pastel de sémola empapado en leche muy asentado en la cocina doméstica serbia y de países vecinos. Su textura no depende de una crema aparte: el propio bizcocho se convierte en una estructura porosa capaz de absorber una gran cantidad de leche dulce después del horneado.
El volumen inicial procede de seis huevos separados. Las claras se montan con azúcar hasta quedar firmes; las yemas se incorporan después, una a una, sin desmontar la espuma. Este orden hace que la masa conserve suficiente aire para aceptar el remojo sin convertirse en una pasta densa.
Sémola, harina y levadura química forman el esqueleto seco. Algunas versiones domésticas prescinden de harina y otras la incluyen; aquí se utiliza una cantidad pequeña para estabilizar la miga. Plegar con movimientos amplios es preferible a batir, porque el aire incorporado es parte de la estructura final.
El bizcocho se hornea a 180 °C hasta que el centro rebote ligeramente y alcance al menos 71 °C. Después, la leche se calienta con azúcar y vainilla. El remojo se vierte en varias tandas sobre el bizcocho caliente para que cada adición tenga tiempo de penetrar.
Tras dos horas a 4 °C o menos, el líquido debe estar absorbido y la miga fría, húmeda y estable. Koh se sirve frío; recalentar destruiría justamente el equilibrio de leche y estructura que se busca.