Karađorđeva šnicla de cerdo rellena de kajmak y empanada
La Karađorđeva šnicla se reconoce por su forma alargada, su empanado y, sobre todo, por el kajmak encerrado en el interior. En Serbia se asocia a la cocina de restaurante y a la figura del cocinero Milovan Mića Stojanović. La historia de su creación forma parte del relato culinario del plato, pero para cocinarla lo decisivo es algo mucho más concreto: una pieza fina de carne que pueda cerrar un relleno blando sin abrirse en aceite caliente.
Esta receta utiliza cerdo. También existen descripciones serbias con ternera, pero no se mezclan ambas opciones dentro del mismo procedimiento. Tampoco se añaden jamón ni queso duro. El único relleno es kajmak, 180 g repartidos en cuatro porciones de aproximadamente 45 g.
Cada chuleta de lomo deshuesado pesa unos 170 g antes de aplanarla. Se trabaja hasta unos 5 mm de grosor, con atención especial a los bordes: un desgarro pequeño se convierte en una salida para el kajmak. El relleno se coloca cerca de un extremo, se pliegan los laterales y se enrolla formando un cilindro cerrado.
El empanado en tres pasos tiene una función estructural. La harina seca la superficie, el huevo crea la capa adhesiva y los 150 g de pan rallado forman la cubierta final. Conviene cubrir todos los puntos sin apretar hasta compactar la miga.
La fritura se hace a 170 °C. Una temperatura claramente inferior favorece una corteza grasa; una temperatura excesiva puede dorar el exterior antes de que la carne alcance su punto. Se fríen dos piezas cada vez durante 10–12 minutos, girándolas con cuidado.
El termómetro se introduce en la parte de carne, no en el bolsillo de kajmak caliente. El cerdo debe alcanzar al menos 63 °C y después reposar un mínimo de 3 minutos. El reposo también reduce la salida brusca del relleno al cortar.