Jagnjeća kapama: cordero braseado con cebolleta y espinacas
Jagnjeća kapama es un guiso de cordero con abundante cebolleta y hojas verdes. En esta versión serbia se utiliza paletilla deshuesada, pimentón dulce y espinacas, con yogur natural servido aparte. La salsa final no debe parecer una sopa: tiene que quedar concentrada alrededor de la carne, espesada suavemente por la harina que recubre el cordero y por la reducción de las verduras y el líquido de cocción.
La paletilla funciona bien porque contiene tejido conjuntivo que mejora con una cocción prolongada. Los trozos se cortan de manera regular y reciben solo una capa muy ligera de harina. Esa harina favorece el dorado y aporta algo de cuerpo al líquido; una cobertura gruesa produciría una salsa harinosa y pesada.
El cordero se dora por tandas para evitar que la cazuela se enfríe y la carne empiece a cocerse al vapor. Después se añaden las cebolletas y se dejan ablandar hasta quedar brillantes y marchitas, sin buscar una caramelización intensa. El pimentón entra justo antes del agua para que perfume la grasa sin quemarse.
La seguridad y la textura final no son el mismo punto. Los trozos más gruesos deben alcanzar al menos 62,8 °C en el centro, medidos con termómetro. Sin embargo, la paletilla necesita más tiempo para que el colágeno se ablande. La cocción continúa hasta que un tenedor penetre con muy poca resistencia. Detener el proceso justo al alcanzar la temperatura mínima dejaría una carne segura, pero todavía correosa.
Las espinacas se incorporan en los últimos 10 minutos para que se integren en la salsa sin desaparecer por completo. El yogur se mantiene frío y se sirve en una cantidad medida de 40 g por ración. Dejarlo fuera de la cazuela evita que se corte durante el braseado y mantiene un contraste ácido y fresco al servir.