Cocina andorrana · Pasta rellena · Receta
Canelons a l’andorrana con tres carnes y bechamel gratinada
Rollos de pasta rellenos de cerdo, pollo y cordero, ligados con un estofado corto y cubiertos con bechamel. El horno termina el plato con una costra de queso fina y uniforme.
Curso: Plato principal/Cocina: Andorrana/Dificultad: Media/Total: 2 h 20 min

La bechamel debe quedar fluida al entrar en el horno y formar una capa dorada sin secar el relleno.
Una fuente de pasta pensada para comidas largas
En Andorra, los canelones pertenecen a la misma familia culinaria que se encuentra en Cataluña y otras zonas del Pirineo, pero la versión local suele reconocerse por un relleno de varias carnes. Cerdo, gallina o pollo y cordero forman una mezcla más profunda que la de un único asado. La pasta y la bechamel no ocultan esa base: ordenan su grasa, su jugosidad y sus aromas en porciones limpias. La receta funciona bien en una comida dominical, durante las celebraciones de invierno o cuando quedan varias personas alrededor de una mesa, ya que la fuente puede montarse con antelación y entrar en el horno poco antes del servicio.
El relleno debe quedar unido, no pastoso: suficiente caldo para conservar jugosidad y suficiente reducción para que cada rollo mantenga su forma.
La cocina histórica de esta preparación admite hígado y otras piezas de casquería, ingredientes que daban intensidad y aprovechaban el animal con una lógica doméstica. Esta versión conserva la combinación andorrana de tres carnes, pero usa cortes fáciles de encontrar: magro de cerdo, muslo de pollo deshuesado y cordero. El resultado mantiene un sabor complejo sin depender de productos difíciles de comprar. La carne se corta en dados pequeños antes de cocinarse y se pica al final; ese orden evita una pasta uniforme y conserva pequeñas fibras que retienen el caldo y el vino.
El punto técnico más sensible aparece en el relleno. Si queda húmedo como un guiso, la pasta se abre y la fuente libera líquido. Si se cocina hasta secarlo, los canelones resultan compactos. La proporción de este método deja evaporar el vino, incorpora una cantidad medida de caldo y utiliza harina para ligar solo la humedad necesaria. Después de picar la carne, el relleno debe sostenerse en la cuchara y separarse con facilidad. Se enfría antes de formar los rollos, de modo que la pasta no se ablande durante el montaje.
La bechamel cumple otra función de control. Una salsa demasiado espesa crea una cubierta pesada y tarda en calentarse; una mezcla excesivamente líquida se acumula en el fondo. La relación de mantequilla, harina y leche produce una consistencia capaz de cubrir el dorso de una cuchara. Se cuece lo suficiente para eliminar el sabor crudo de la harina y se perfuma con nuez moscada. Una capa fina en la base protege la pasta, mientras el resto cubre los rollos sin esconder su forma.
El gratinado final se hace a temperatura alta, pero no durante demasiado tiempo. Los canelones ya llegan cocidos al horno; solo necesitan calentarse de manera uniforme y dorar el queso. La fuente está lista cuando la salsa burbujea en los bordes y la superficie muestra manchas color avellana. Cinco minutos de reposo estabilizan la bechamel y permiten cortar porciones nítidas. Esa pausa corta marca la diferencia entre una fuente ordenada y un plato en el que el relleno se desplaza al primer corte.
En una cocina doméstica, la preparación se vuelve más llevadera si se divide en dos jornadas. El estofado puede cocinarse, picarse y enfriarse el día anterior. La bechamel conviene hacerla el mismo día para que se extienda sin grumos, aunque puede recalentarse con unas cucharadas de leche. La pasta se cuece justo antes del montaje. Esta planificación reparte el trabajo sin alterar el resultado y permite que el relleno gane firmeza mientras descansa en frío.
Secuencia de cocción y gratinado
Receta en breve. La preparación comienza con cerdo, pollo y cordero dorados en grasa de cerdo y aceite. Cebolla, zanahoria y ajo aportan dulzor, mientras vino blanco y caldo crean una humedad controlada. La carne se pica después del estofado para conservar textura. Doce placas de canelón se rellenan cuando la mezcla está fría y se colocan sobre una base fina de bechamel. La salsa restante y el queso cubren la fuente, que se hornea hasta que los bordes burbujean y la superficie toma color avellana. El reposo final de cinco minutos fija la salsa. La receta rinde seis porciones de dos canelones y puede montarse con un día de antelación, manteniéndola refrigerada hasta el momento de hornear.
Ingredientes
Para el relleno
- 200 g de magro de cerdo en dados — aporta grasa moderada y sabor
- 250 g de muslo de pollo deshuesado en dados — permanece jugoso durante el estofado
- 150 g de pierna de cordero deshuesada en dados — da el carácter más marcado del relleno
- 1 cebolla grande, 180 g, picada — base dulce
- 1 zanahoria mediana, 100 g, picada fina — equilibra la carne
- 2 dientes de ajo, 8 g, picados — añadir al final del sofrito
- 20 g de manteca de cerdo — para dorar
- 15 ml de aceite de oliva — evita que la manteca se queme
- 30 ml de vino blanco seco — se reduce por completo
- 150 ml de caldo de pollo sin sal — humedad medida
- 15 g de harina de trigo — liga el relleno
- 4 g de sal fina — ajustar al final
- 1 g de pimienta negra — recién molida
Para montar y gratinar
- 12 placas de canelón, unos 180 g — cocer según el envase y dejar firmes
- 60 g de mantequilla — base de la bechamel
- 60 g de harina de trigo — cocinar dos minutos
- 750 ml de leche entera caliente — incorporar en varias tandas
- 4 g de sal fina — para la bechamel
- 1 g de nuez moscada molida — aroma discreto
- 100 g de queso curado rallado — para una capa fina y dorada
Preparación paso a paso
Relleno
Dore las carnes
Caliente la manteca y el aceite en una cazuela amplia. Añada cerdo, pollo y cordero en una sola capa y dore durante 8–10 minutos, hasta que aparezcan bordes tostados sin cocinar por completo el centro.
Cocine las verduras
Incorpore cebolla y zanahoria, baje a fuego medio y cocine 10 minutos. Agregue el ajo y la pimienta; mantenga 1 minuto, hasta que el ajo desprenda aroma sin tomar color oscuro.
Reduzca y estofe
Vierta el vino y raspe el fondo. Cuando casi se haya evaporado, añada el caldo, tape parcialmente y cocine 20 minutos a fuego suave, hasta que las carnes estén tiernas.
Ligue y pique
Espolvoree los 15 g de harina, mezcle y cocine 2 minutos. Deje templar, pique la mezcla en tandas cortas y ajuste la sal. La textura correcta se sostiene en una cuchara, pero conserva fibras visibles.
Enfríe el relleno
Extienda la mezcla en una bandeja y refrigere 20 minutos. El relleno frío se reparte mejor y no reblandece las placas.
Pasta y bechamel
Cueza las placas
Hierva las placas en abundante agua salada según el tiempo del fabricante, retirándolas un minuto antes del punto indicado. Enfríelas en agua y colóquelas separadas sobre paños limpios.
Prepare la bechamel
Derrita la mantequilla, añada los 60 g de harina y cocine 2 minutos. Incorpore la leche caliente poco a poco, batiendo, y cueza 8–10 minutos hasta que cubra el dorso de una cuchara. Sazone con sal y nuez moscada.
Montaje y horno
Forme los canelones
Extienda cada placa, reparta el relleno en doce porciones y enrolle sin apretar. Ponga una capa fina de bechamel en una fuente de unos 30 × 22 cm y coloque los rollos con la unión hacia abajo.
Cubra y gratine
Vierta la bechamel restante, espolvoree el queso y hornee a 200 °C durante 25–30 minutos. La salsa debe burbujear en los bordes y el queso mostrar manchas doradas.
Deje reposar
Retire la fuente y espere 5 minutos antes de servir. La bechamel se asienta y los canelones conservan mejor su forma.
Servicio, conservación y ajustes
Servicio y acompañamientos
Se sirven dos canelones por persona con una ensalada de hojas amargas o verduras asadas. Un pan de corteza firme recoge la salsa sin añadir más peso. Un vino tinto joven y poco tánico o un blanco con buena acidez acompaña la grasa del relleno y la leche de la bechamel.
Conservación y recalentado
La fuente montada y sin hornear se conserva hasta 24 horas a 4 °C. Una vez cocinados, los canelones duran tres días en un recipiente cerrado. Se recalientan cubiertos a 180 °C hasta alcanzar 74 °C en el centro. La congelación funciona mejor antes del gratinado; pueden guardarse hasta dos meses y descongelarse en el frigorífico.
Variaciones
- Sustituir el cordero por ternera para un relleno más suave.
- Añadir 100 g de setas salteadas y bien secas al picado.
- Montar porciones individuales en cazuelas pequeñas, reduciendo el horneado cinco minutos.
- Cambiar parte del queso curado por un queso de oveja de sabor más firme.
Tres observaciones de cocina
- Picar la carne después de estofarla conserva una textura más jugosa.
- Enfriar el relleno evita que las placas se rompan durante el enrollado.
- Una bechamel recién hecha debe ser algo más fluida que una salsa de servicio, ya que se espesa en el horno.
Equipo necesario y alérgenos
Una cazuela ancha favorece el dorado sin amontonar las carnes; una fuente de 30 × 22 cm mantiene doce rollos en una sola capa. Se necesitan una olla para la pasta, un batidor, una tabla y un cuchillo o picadora. Los alérgenos principales son gluten y leche; las sustituciones deben revisarse en las etiquetas del caldo y del queso.
Valores nutricionales por porción
- Calorías
- ≈ 685 kcal
- Carbohidratos
- ≈ 43 g
- Proteínas
- ≈ 40 g
- Grasas
- ≈ 38 g
- Fibra
- ≈ 2 g
- Sodio
- ≈ 920 mg
Tamaño de porción: 2 canelones. Estimación aproximada: calculada con valores de composición estándar; puede variar por marcas, recorte de grasa, absorción y reparto. Alergenos y sustituciones.
Tres carnes, una salsa medida y un gratinado breve: la fuente se sostiene por equilibrio, no por exceso.
Los canelones andorranos recompensan el trabajo organizado. El relleno puede prepararse antes, la pasta se monta sin prisa y el horno queda reservado para el último tramo. Cuando la bechamel está bien ligada y la carne conserva su fibra, cada porción reúne pasta firme, interior jugoso y una superficie tostada sin pesadez.