Bakalar na crveno

Bacalao en lascas con patatas y salsa de tomate

Costa croata · Guiso de bacalao · Receta

Bakalar na crveno con tomate y patatasen un guiso de bacalao desalado

Bacalao salado desalado cocido con patatas, tomate, cebolla, ajo, vino blanco y laurel hasta obtener un guiso rojo, espeso y lleno de lascas de pescado.

  • Categoría: Guiso de pescado
  • Cocina: Croata del Adriático
  • Método: Desalado y cocción en una sola cazuela
  • Dificultad: Media
Raciones
6
Preparación
25 min
Cocción
1 h 5 min
Desalado
24 h
Total
25 h 30 min
Por ración
≈ 520 kcal
Cazuela de bakalar na crveno con bacalao, patatas y tomate, acompañada de pan y una cuchara
Bakalar na crveno croata con patatas enteras, bacalao en lascas y salsa de tomate espesa.

Un guiso rojo donde la patata y el bacalao mantienen su forma

Bakalar na crveno es la versión roja del bacalao preparado en la costa croata. Frente al bakalar na bijelo, trabajado con patata y aceite hasta formar un untable, esta receta conserva piezas reconocibles dentro de una salsa de tomate. El bacalao salado aporta profundidad, las patatas dan cuerpo y la cebolla cocida lentamente suaviza la acidez. Se sirve como plato de cuchara en días de vigilia y reuniones familiares, con pan para recoger la salsa y sin necesidad de otra guarnición.

La cazuela se mueve por las asas: así la salsa rodea las patatas sin romperlas y el bacalao permanece en lascas.

El primer requisito vuelve a ser el desalado. Las piezas de bacalao se mantienen en agua fría dentro del frigorífico durante veinticuatro horas, con cambios regulares. Un lomo muy grueso puede necesitar más tiempo. La sal residual debe ser perceptible, pero no dominante. Una vez desalado, el pescado recibe una cocción breve en agua con laurel. Este paso permite retirar piel y espinas con seguridad y produce un líquido gelatinoso que se utilizará en el guiso. La carne se reserva en lascas grandes para añadirla cerca del final.

La cebolla se cocina con aceite de oliva hasta quedar blanda y ligeramente dorada en los bordes. El ajo y el tomate concentrado se incorporan después, seguidos del vino blanco. Reducir el vino elimina su aspereza. El tomate triturado y parte del líquido del bacalao forman la salsa. El laurel, la pimienta y una pizca de pimentón aportan fondo sin convertir la preparación en un paprikaš. La salsa cuece unos minutos antes de recibir las patatas, para que el tomate pierda el sabor crudo.

Las patatas se cortan en rodajas gruesas o trozos grandes. Si son demasiado pequeñas, se deshacen antes de que la salsa se concentre. Se colocan en una sola capa siempre que la cazuela lo permita y se cubren apenas con líquido. La cocción debe ser suave. En lugar de remover con cuchara, la cazuela se agita por las asas; este movimiento distribuye la salsa sin romper la patata. Cuando casi está tierna, las lascas de bacalao vuelven al guiso y se calientan solo el tiempo necesario.

El bacalao ya está cocido, por lo que diez minutos finales bastan. Una cocción prolongada lo transforma en hebras secas y pequeñas. El punto de seguridad es una temperatura de 63 °C en el pescado recalentado dentro de la salsa; si el plato se prepara con antelación y se recalienta, todo el guiso debe alcanzar 74 °C. El perejil entra al apagar el fuego. La sal se decide al final, después de que la salsa haya reducido y el pescado haya liberado parte de su salinidad.

El reposo de quince minutos es funcional. La patata absorbe salsa, el aceite se integra y las lascas dejan de moverse con facilidad. El guiso debe quedar espeso pero con líquido suficiente para mojar pan. El color es rojo ladrillo, no un naranja brillante, y la superficie muestra aceite en pequeñas gotas, no una capa separada. Cada ración contiene patatas enteras, cebolla fundida y varios trozos de bacalao. Esa estructura distingue el plato de una sopa triturada o de una salsa de tomate con pescado añadido al final.

Ingredientes

Para el bacalao

  • 800 g de bacalao salado seco
  • 2 hojas de laurel
  • 2,5 l de agua para cocer, más la del desalado

Para el guiso rojo

  • 1 kg de patatas cerosas peladas
  • 300 g de cebolla picada
  • 4 dientes de ajo picados
  • 80 ml de aceite de oliva virgen extra
  • 150 ml de vino blanco seco
  • 800 g de tomate triturado
  • 35 g de tomate concentrado
  • 400 ml del líquido de cocción del bacalao
  • 1 cucharadita de pimentón dulce
  • 2 g de pimienta negra
  • 15 g de perejil picado
  • Hasta 3 g de sal, solo si hace falta
  • 300 g de pan rústico

Desalado, salsa roja y cocción en cazuela

Desalado y cocción del bacalao

  1. Desalar en frío

    Cortar el bacalao, cubrir con agua fría y refrigerar 24 horas, cambiando el agua cada 8 horas. Prolongar si las piezas son muy gruesas.

  2. Cocer suavemente

    Cubrir con 2,5 litros de agua limpia, añadir laurel y calentar hasta un hervor suave. Cocer 10–12 minutos.

  3. Limpiar y reservar

    Retirar piel y espinas, separar la carne en lascas grandes y reservar 400 ml del líquido de cocción.

Salsa y patatas

  1. Cocinar la cebolla

    Calentar el aceite en una cazuela ancha. Cocinar la cebolla 12 minutos a fuego medio-bajo. Añadir ajo, tomate concentrado y pimentón durante 1 minuto.

  2. Reducir el vino

    Verter el vino y hervir 3 minutos. Añadir tomate triturado, líquido de cocción y pimienta; cocinar 10 minutos.

  3. Cocer las patatas

    Cortar las patatas en rodajas de 2 cm o trozos grandes, incorporarlas y tapar parcialmente. Cocinar 25–30 minutos, agitando la cazuela. Las patatas deben estar casi tiernas y conservar los bordes.

Bacalao y reposo

  1. Añadir las lascas

    Distribuir el bacalao sobre las patatas, cubrir con salsa y cocinar 8–10 minutos a fuego bajo. El pescado debe alcanzar 63 °C y permanecer en lascas grandes.

  2. Ajustar y reposar

    Apagar el fuego, añadir perejil y probar antes de salar. Reposar 15 minutos con la cazuela tapada.

  3. Servir

    Repartir patatas, salsa y bacalao en platos hondos. Acompañar con pan rústico.

Servicio, conservación y ajustes prácticos

Servicio y acompañamientos

Se sirve caliente o bien templado en platos hondos, con pan de corteza firme. Una ensalada verde amarga o col cocida puede acompañar, aunque el guiso ya contiene patata suficiente. Las lascas se reparten con una espátula ancha para no romperlas.

Conservación y recalentado

El guiso se refrigera hasta 2 días. Para recalentar, añadir un poco de agua, cubrir y llevar todo el plato a 74 °C con fuego bajo. No se remueve con fuerza. Puede congelarse 1 mes, aunque la patata queda más blanda al descongelar.

Cuatro variaciones viables

  • Añadir 80 g de aceitunas negras durante los últimos cinco minutos.
  • Incorporar una cucharada de alcaparras enjuagadas al final.
  • Usar patatas pequeñas enteras, aumentando la cocción según tamaño.
  • Sustituir una parte del tomate por 250 g de tomates frescos maduros picados.

Tres notas de cocina

  1. La sal se decide después de la reducción final.
  2. Las patatas se cortan grandes y la cazuela se agita en vez de removerse.
  3. El bacalao entra al final porque ya ha sido cocido durante la limpieza.

Equipo necesario

  • Recipiente grande para desalar
  • Olla para cocer el bacalao
  • Cazuela ancha con tapa
  • Pinzas para espinas
  • Espátula ancha
  • Cucharón

Valores nutricionales por ración

Calorías
≈ 520 kcal
Carbohidratos
≈ 55 g
Proteínas
≈ 38 g
Grasas
≈ 16 g
Fibra
≈ 7 g
Sodio
≈ 870 mg

Ración: 1 plato de guiso con 50 g de pan. Alérgenos principales: pescado, gluten y sulfitos. Los valores son una estimación aproximada basada en referencias estándar; pueden variar según marcas, recortes, absorción de aceite, desalado y tamaño final de la porción.

Resultado final

Salsa roja espesa, patatas enteras y bacalao en lascas que conserva su identidad dentro de la cazuela.

El guiso se construye por etapas para que cada ingrediente reciba el tiempo que necesita. La patata cocina en la salsa; el bacalao entra cuando el conjunto ya está casi listo. El reposo final termina de unir el líquido sin romper las piezas.

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