Cocina austriaca · Postre · Receta
Tarta Linzer de frutos secos con mermelada y enrejado
Una masa quebrada de avellana, canela y limón encierra mermelada ácida de grosella bajo un enrejado que se hornea hasta quedar firme y fragante.
Categoría: Postre/ Cocina: Austria, Alta Austria/ Dificultad: Media/ Tiempo total: 1 h 50 min/Reposo o enfriado: 30 min

La imagen panorámica permite ver el grosor de la masa de frutos secos y el relleno rojo bajo el enrejado.
Tarta Linzer: masa de frutos secos y relleno ácido
La tarta Linzer se reconoce por una base rica en frutos secos, un relleno rojo de mermelada y una cubierta de tiras cruzadas. Su masa no se comporta como una masa quebrada de harina sola. La avellana molida aporta grasa y sabor, pero reduce la red de gluten; por eso resulta frágil al extenderla y tierna al cortar. La mermelada debe ser ácida y suficientemente espesa para mantenerse entre la base y el enrejado.
La masa parece frágil al salir del horno; el enfriado completo es parte de su estructura.
La receta se asocia con la ciudad de Linz y cuenta con registros escritos muy antiguos. En la cocina doméstica actual aparecen fórmulas con almendra, avellana o una mezcla de ambas. Esta versión utiliza avellana tostada, que da un aroma marcado y combina bien con la grosella roja. La canela, el clavo y la ralladura de limón se mantienen en cantidades medidas para que acompañen sin ocultar la fruta.
La mantequilla se trabaja fría, pero no dura. Debe poder cortarse en cubos y mezclarse con harina y avellana hasta formar migas gruesas. El huevo une la masa con la mínima manipulación. Amasar de más calienta la grasa y desarrolla gluten en la harina, lo que endurece el resultado. Después del mezclado, la masa reposa treinta minutos en frío; ese tiempo permite que se hidrate y que la mantequilla recupere firmeza.
La base se presiona directamente en el molde en lugar de extenderse como una lámina grande. Este método reduce las grietas y facilita un espesor regular. Parte de la masa se reserva para el enrejado. Las tiras se enfrían antes de colocarse, ya que una masa tibia se rompe al levantarla. La mermelada se extiende dejando un pequeño borde libre para que no hierva contra el aro del molde.
El horneado se realiza a 175 °C. Una temperatura más alta oscurecería pronto los frutos secos y dejaría la base cruda. La tarta está lista cuando el enrejado y los bordes toman un color marrón dorado, y la mermelada burbujea lentamente en los espacios. Debe enfriarse por completo dentro del molde. Mientras está caliente, la masa parece demasiado blanda; al bajar la temperatura se afirma y permite un corte limpio.
La tarta mejora después de un día de reposo. La humedad de la mermelada se distribuye en la masa y las especias se vuelven más redondas, sin que el enrejado pierda toda su textura. Se sirve en porciones pequeñas, a temperatura ambiente. No necesita crema ni glaseado. Un espolvoreado mínimo de azúcar glas puede añadirse en el borde, pero la superficie roja y el dibujo de masa deben permanecer visibles.
La masa contiene una proporción alta de frutos secos y se trabaja mejor fría. Si se calienta, pierde definición y la rejilla resulta difícil de mover. La confitura debe tener acidez marcada y consistencia espesa; una capa demasiado líquida hierve y atraviesa la masa. Tras el horneado, la tarta queda firme y algo quebradiza, pero cambia durante el reposo. Al día siguiente, la humedad de la confitura se reparte por la base y produce el corte tierno asociado a esta preparación.
Secuencia de la receta — cuatro puntos de control
Receta en breve. La harina, la avellana, el azúcar, las especias, el limón y la sal se mezclan con mantequilla fría hasta formar migas. El huevo y la yema unen la masa, que reposa treinta minutos. Dos tercios se presionan en un molde de 26 cm y el resto se enfría para formar tiras. La base se cubre con mermelada de grosella y un enrejado; el borde recibe clara y almendras. La tarta se hornea 40–45 minutos a 175 °C, hasta que la masa esté dorada. Se enfría por completo antes de desmoldarse y cortar.
Ingredientes
Para la masa
- 220 g de harina de trigo — más una pequeña cantidad para las tiras
- 220 g de avellanas tostadas molidas — frías
- 180 g de mantequilla sin sal — fría en cubos
- 150 g de azúcar — de grano fino
- 1 huevo grande — frío
- 1 yema de huevo — para enriquecer
- 1 cucharadita de canela molida — nivelada
- 1 pizca de clavo molido — muy pequeña
- Ralladura fina de 1 limón — sin parte blanca
- 3 g de sal — para equilibrar
Para rellenar y terminar
- 400 g de mermelada de grosella roja — espesa y sin trozos grandes
- 1 clara de huevo — para pincelar
- 30 g de almendras laminadas — para el borde
- 10 g de azúcar glas — opcional, para servir
Preparación, paso a paso
Preparar la masa
Mezclar los secos
Combine harina, avellana, azúcar, canela, clavo, ralladura de limón y sal. Añada la mantequilla y frótela hasta obtener migas gruesas. Aún deben verse pequeños trozos de mantequilla.
Unir la masa
Añada el huevo y la yema. Mezcle sólo hasta que la masa se agrupe. Divida en dos tercios y un tercio, aplaste ambos discos y refrigere 30 minutos. No amase hasta volverla lisa y elástica.
Montar y hornear
Formar la base
Caliente el horno a 175 °C. Forre la base de un molde desmontable de 26 cm. Presione la porción grande de masa en el fondo y 2 cm por los lados. El espesor debe ser regular, cerca de 7 mm.
Añadir la mermelada
Remueva la mermelada para alisarla y extiéndala sobre la base, dejando 1 cm libre junto al borde. La capa debe quedar uniforme y sin montículos.
Crear el enrejado
Extienda la masa restante entre dos papeles hasta 5 mm. Corte tiras de 1,5 cm, enfríelas 5 minutos y colóquelas cruzadas sobre la mermelada. Levante las tiras con una espátula para evitar roturas.
Terminar el borde
Pincele el borde y las tiras con clara, y coloque las almendras alrededor. La clara debe formar una película fina, no charcos.
Hornear y enfriar
Hornee 40–45 minutos. Deje enfriar 30 minutos en el molde y después por completo sobre una rejilla. La masa debe estar dorada y la mermelada burbujear despacio.
Servicio, conservación y ajustes
Servicio y acompañamientos
Se corta a temperatura ambiente en doce porciones. El sabor mejora tras 12–24 horas de reposo. Puede servirse sola con café o té; el azúcar glas se usa con moderación para no cubrir el enrejado.
Conservación y recalentado
Conserve la tarta cubierta a temperatura fresca hasta 3 días o en refrigeración hasta 6 días. Déjela volver a temperatura ambiente antes de servir. Puede congelarse en porciones durante 2 meses, bien envuelta.
Variaciones y sustituciones
- Usar mitad avellana y mitad almendra molida.
- Sustituir la grosella por frambuesa ácida y espesa.
- Añadir una pizca de cacao a un tercio de la masa para un enrejado oscuro.
- Preparar tartaletas individuales reduciendo el horneado a 25–30 minutos.
Observaciones de cocina
- La masa fría se corta y mueve con mayor precisión.
- Una mermelada líquida puede hervir fuera del enrejado.
- El reposo de un día mejora el corte y el aroma.
Equipo necesario
- Molde desmontable de 26 cm
- robot o cuenco grande
- rodillo
- cortador de tiras
- rejilla
Valores nutricionales por ración
- Calorías
- ≈ 470 kcal
- Carbohidratos
- ≈ 49 g
- Proteínas
- ≈ 7 g
- Grasas
- ≈ 29 g
- Fibra
- ≈ 4 g
- Sodio
- ≈ 140 mg
Porción calculada: 1 porción. Alérgenos: Contiene gluten, trigo, avellana, almendra, leche y huevo. Debe evitarse cualquier sustitución de frutos secos en caso de alergia, no sólo retirarlos de la superficie. Valores aproximados calculados con tablas estándar; cambian según marcas, recortes, absorción y tamaño real de las porciones.
El enrejado decora, pero la acidez de la fruta es la que ordena la riqueza de la masa.
Una tarta Linzer fiable depende de enfriar la masa en dos momentos y de esperar hasta que la mermelada y la grasa se hayan asentado antes de cortar.