Platos nacionales austríacos

Tafelspitz vienés

La receta de un vistazo

Tafelspitz vienés

Datos clave de la receta estructurada.

CategoríaPlato principal
CocinaAustria, Viena
DificultadMedia
Tiempo total3 h 20 min
Rendimiento
6 raciones
Preparación
40 min
Cocción
2 h 40 min
Calorías
≈ 690 kcal

Cocina austriaca · Plato principal · Receta

Tafelspitz vienés cocido lentamente con raíces y dos salsas

Punta de cadera con su capa de grasa, cocida lentamente en caldo de huesos y servida con hortalizas, patata dorada, salsa de cebollino y manzana con rábano.

Tafelspitz vienés en lonchas con raíces cocidas, patatas doradas y cuencos de salsa al fondo
La vista panorámica muestra la carne cortada a contrapelo, las raíces en trozos y las guarniciones servidas por separado.

01 · Resumen

Resumen

El Tafelspitz vienés representa una forma de cocinar vacuno en la que el caldo y la pieza tienen la misma importancia. El nombre identifica tanto un corte de la parte final de la cadera como el plato terminado. La carne se cuece con una fina capa de grasa, huesos y hortalizas hasta quedar tierna, pero no deshilachada. Se sirve en lonchas, humedecida con caldo, y suele acompañarse con raíces cocidas, patatas y preparaciones de rábano picante. La mesa recibe un plato principal y, al mismo tiempo, un caldo profundo que puede abrir el menú.

La pieza está lista cuando el tenedor entra sin esfuerzo y la loncha aún conserva su forma.

La técnica empieza con los huesos en agua fría y la carne en líquido ya caliente. Ese orden ayuda a construir un caldo sabroso sin extraer de golpe todos los jugos de la pieza. La temperatura no debe llegar a un hervor agresivo. Un movimiento suave, con burbujas pequeñas en el borde, permite que el colágeno se ablande mientras la carne conserva un corte limpio. La espuma y parte de la grasa se retiran durante la primera fase, aunque se deja una película fina que aporta aroma.

La cebolla partida y tostada sin grasa cumple una función precisa: da color y una nota ligeramente dulce. No se busca carbonizarla por completo, sino oscurecer la superficie cortada. Las zanahorias, la chirivía, el apio nabo y el puerro entran durante la parte final para que no se deshagan. La carne se prueba con una brocheta o un tenedor; el utensilio debe atravesarla con facilidad, pero la pieza aún debe sostenerse al levantarla.

El servicio clásico admite varias guarniciones. Esta versión incluye patatas cocidas y después doradas, una salsa fría de cebollino y otra de manzana con rábano picante. La primera aporta cremosidad y una nota herbácea. La segunda limpia el paladar y acompaña la grasa exterior del corte. Las dos se preparan mientras la carne termina de cocerse, de manera que el trabajo activo se reparte y el servicio llega sin prisa.

El reposo breve es parte de la cocción. Una pieza sacada del caldo y cortada al instante pierde jugo y ofrece lonchas irregulares. Diez minutos, cubierta de forma ligera, bastan para estabilizarla. Después se corta a contrapelo, con un grosor cercano a un centímetro. Las lonchas vuelven al caldo sólo el tiempo necesario para calentarse. Hervirlas de nuevo endurecería la superficie y borraría el esfuerzo de la cocción lenta.

El caldo sobrante no es un residuo. Una vez colado, puede servirse con cebollino o utilizarse como base para una sopa de fideos, albóndigas de sémola o verduras. La carne que queda se conserva dentro de una pequeña cantidad de caldo para que no se seque. Con esta organización, el Tafelspitz funciona bien para una comida familiar: exige tiempo de olla, pero la mayor parte transcurre sin intervención y cada componente puede prepararse con orden.

El corte y el reposo merecen tanta atención como la cocción. La pieza se corta siempre en sentido contrario a la fibra, en lonchas de grosor medio que soportan el caldo sin deshacerse. El caldo se desengrasa solo en parte, pues una fina película aporta sabor y protege la carne durante el servicio. Las guarniciones se presentan por separado, una costumbre que permite combinar en cada bocado la carne, la salsa de cebollino, la manzana con rábano picante y la patata.

02 · Ingredientes

Ingredientes

Para la carne y el caldo

1,6 kg
de punta de cadera de vacuno con capa de grasa atada si la pieza es irregular
600 g
de huesos de vacuno lavados de restos de corte
4 l
de agua fría para iniciar el caldo
1
cebolla grande partida con la piel
3
zanahorias en trozos grandes
2
chirivías en trozos grandes
300 g
de apio nabo en cubos
1
puerro en trozos de 5 cm
2 hojas
de laurel enteras
10
granos de pimienta negra enteros
2
bayas de enebro aplastadas
18 g
de sal más ajuste final
2 cucharadas
de cebollino para terminar

Patatas y salsas

900 g
de patatas de cocción firme en gajos
30 g
de mantequilla para dorar
250 g
de crema agria para la salsa de cebollino
3 cucharadas
de cebollino picado bien fino
10 ml
de zumo de limón para la salsa
1
manzana ácida rallada
35 g
de rábano picante fresco rallado
10 g
de azúcar para equilibrar
1 pizca
de sal para las salsas

03 · Preparación

Preparación

Construir el caldo

  1. Cocer los huesos

    Ponga los huesos en una olla con 4 litros de agua fría. Caliente lentamente, retire la espuma durante 15 minutos y mantenga un hervor muy suave durante 20 minutos más.

    El líquido debe quedar limpio antes de añadir la carne.
  2. Añadir la pieza

    Introduzca la punta de cadera, el laurel, la pimienta, el enebro y 12 g de sal. Mantenga la temperatura entre 88 y 94 °C durante 100 minutos, retirando espuma o grasa excesiva.

    No permita un hervor fuerte.
  3. Tostar la cebolla

    Dore la cebolla por el lado cortado en una sartén seca durante 6–8 minutos, hasta que esté marrón oscuro. Añádala a la olla con zanahoria, chirivía, apio y puerro.

    La cebolla aporta color sin volver amargo el caldo.
  4. Terminar la cocción

    Cueza 50–60 minutos más. Pruebe la carne con un tenedor y retire las verduras cuando estén tiernas.

    La pieza debe ceder, pero no romperse.

Guarniciones y corte

  1. Dorar las patatas

    Cueza las patatas 15–18 minutos en agua con sal, escúrralas y dórelas con la mantequilla durante 8 minutos.

    Deben tener bordes dorados y centro cremoso.
  2. Mezclar la salsa de cebollino

    Combine la crema agria, tres cucharadas de cebollino, el limón y una pizca de sal. Mantenga la salsa fría.

    La textura debe ser espesa, pero fácil de servir.
  3. Preparar la manzana con rábano

    Mezcle la manzana rallada, el rábano, el azúcar y una pizca de sal. Hágalo poco antes de llevar a la mesa.

    El picor debe sentirse fresco, no apagado.
  4. Reposar y cortar

    Saque la carne y déjela reposar 10 minutos cubierta sin apretar. Córtela a contrapelo en lonchas de 8–10 mm.

    Conserve la capa de grasa fina en el borde.
  5. Servir caliente

    Rectifique el caldo con los 6 g de sal restantes, caliente las lonchas dentro durante 2 minutos y repártalas con raíces, patatas, cebollino y las dos salsas.

    El caldo no debe hervir sobre la carne cortada.

04 · Práctico

Práctico

Servicio y acompañamientos

Puede servirse primero una taza del caldo y después la carne. En el plato principal, una pequeña cantidad de caldo mantiene las lonchas jugosas; las salsas se presentan aparte para que cada bocado conserve contraste.

Conservación y recalentado

Guarde la carne cubierta con caldo hasta 3 días a 4 °C. Las salsas se conservan 2 días y no se congelan bien. Recaliente la carne lentamente en caldo hasta 74 °C, sin hervir. El caldo puede congelarse durante 3 meses.

05 · Nutrición

Nutrición

Calorías
≈ 690 kcal
Carbohidratos
≈ 38 g
Proteínas
≈ 58 g
Grasas
≈ 32 g
Fibra
≈ 5 g
Sodio
≈ 930 mg

Porción calculada: 1 ración. Alérgenos: Contiene leche por la mantequilla y la crema agria. El apio es un alérgeno específico. No contiene gluten ni huevo. Valores aproximados calculados con tablas estándar; cambian según marcas, recortes, absorción y tamaño real de las porciones.

El caldo sostiene la pieza; las salsas aportan el contraste que la cocción suave deja abierto.

Un Tafelspitz bien ejecutado ofrece tres resultados en una sola olla: carne cortable y tierna, raíces limpias y un caldo que conserva suficiente profundidad para volver a la mesa como sopa.