Cocina argelina · Especialidad de Bou Saâda · Receta
Zviti argelino de pan y tomate asado majado con guindilla
Pan plano de sémola desmenuzado y majado en mortero con tomate, pimientos, ajo, guindilla, cilantro y aceite de oliva hasta formar una mezcla caliente y rústica.
Categoría: Plato principal vegetal/Cocina: Argelia/Dificultad: Media

La textura final conserva migas y fibras de pimiento; no debe quedar lisa como una crema ni seca como un relleno.
Un plato que se termina dentro del mortero
El zviti, escrito también zfiti, se asocia de manera especial con Bou Saâda y su entorno. Otro de sus nombres, slata méhras, remite al recipiente que define la preparación: un mortero grande de madera donde se majan verduras asadas, especias y pan plano. Aunque la palabra “ensalada” aparece en algunas traducciones, el resultado es un plato caliente, denso y suficiente para ocupar el centro de la comida. Su identidad depende tanto del gesto de machacar como de los ingredientes.
El mazo no convierte el zviti en puré; une pan y verduras mientras deja una textura rústica y visible.
La base es un pan de sémola sin fermentación, cercano a la kesra o al rakhsas. Se cocina en plancha hasta que aparecen manchas tostadas y una miga firme. Después se rompe en trozos mientras todavía está templado. Ese pan absorbe los jugos del tomate, el pimiento y el aceite, pero conserva una textura granulada. Un pan muy blando se convierte en pasta; uno seco en exceso no se integra. La receta incluye una kesra sencilla preparada al momento para controlar ese equilibrio.
Los tomates, pimientos y ajos se asan hasta que la piel se ennegrece por zonas y la pulpa queda blanda. Se pelan sin lavarlos, para no perder jugos ni aroma tostado. La guindilla se ajusta según potencia, aunque el zviti se conoce por un picante claro. Cilantro, comino, semillas de cilantro y una pizca de alcaravea forman el fondo especiado. El aceite de oliva entra al final y redondea la mezcla sin convertirla en una salsa grasa.
El orden dentro del mortero tiene una lógica. Primero se machacan ajo, sal y especias; después llegan pimientos y tomate. Cuando la pulpa está rota, se incorpora el pan poco a poco. El mazo aplasta, gira y mezcla. No busca una crema uniforme. Deben quedar fragmentos pequeños de miga y tiras de pimiento. El agua caliente se añade solo cuando la mezcla está demasiado seca. La consistencia correcta se extiende con una cuchara y mantiene surcos visibles.
Esta versión produce seis porciones y puede hacerse en un mortero grande o, con cuidado, en un cuenco resistente y un pisador. Un procesador eléctrico no ofrece el mismo resultado: corta demasiado fino y emulsiona el aceite. El zviti se sirve inmediatamente, todavía caliente, en una fuente de barro o en el propio mortero. Un trozo adicional de pan puede acompañarlo, junto con leben o leche fermentada cuando forma parte de la costumbre familiar.
La cantidad de pan se decide por absorción y no solo por peso. Los tomates muy jugosos admiten más kesra; los tomates carnosos requieren agua caliente en pequeñas adiciones. El picante se prueba antes de incorporar todo el pan, cuando todavía puede corregirse con pulpa de tomate. La mezcla debe mantenerse caliente durante el majado, ya que la sémola absorbe peor cuando se enfría. Servido al momento, el zviti ofrece un cuerpo compacto pero no rígido, con aceite visible solo como un brillo fino.
La fuente se lleva directamente a la mesa y se comparte con cucharas o trozos de pan. Un recipiente precalentado retrasa el enfriamiento y conserva la absorción uniforme durante los primeros minutos del servicio.
Del fuego al mortero — cuatro pasos
Receta en breve. El zviti comienza con una kesra rápida de sémola, agua, sal y aceite, cocida en plancha hasta quedar firme y tostada. Tomates, pimientos, guindillas y ajos se asan y se pelan. En un mortero grande se majan primero las especias y el ajo, luego las verduras calientes. El pan se rompe en trozos pequeños y se incorpora poco a poco, trabajando con el mazo hasta que absorbe los jugos sin perder toda su miga. Cilantro, aceite de oliva y una cantidad medida de agua caliente ajustan el acabado. El plato queda denso, picante y rústico, con surcos visibles y pequeños fragmentos. Se sirve inmediatamente en una fuente de barro o en el mismo mortero.
Ingredientes
Para la kesra
- Sémola fina de trigo duro, 400 g — más un poco para la superficie
- Sal fina, 6 g — para el pan
- Aceite de oliva, 40 ml — dentro de la masa
- Agua tibia, 230 ml — aproximadamente
Para el majado
- Tomates maduros, 800 g — enteros para asar
- Pimientos rojos, 300 g — 2 unidades
- Pimientos verdes, 200 g — 2 unidades
- Guindillas rojas o verdes, 2–3 — según potencia
- Ajo, 6 dientes — con piel para asar
- Concentrado de tomate, 30 g — refuerza el sabor
- Cilantro fresco, 25 g — picado
- Comino molido, 1 cucharadita — aroma terroso
- Semillas de cilantro molidas, 1 cucharadita — recién tostadas
- Alcaravea molida, ½ cucharadita — cantidad contenida
- Sal fina, 8 g — ajustar al final
- Aceite de oliva, 60 ml — para terminar
- Agua caliente, 150–250 ml — solo la necesaria
Preparación paso a paso
Pan y verduras
Amasar la kesra
Mezclar sémola y sal, frotar con 40 ml de aceite y añadir el agua poco a poco. Amasar 5 minutos, formar una bola y reposar 15 minutos.
Cocer el pan
Aplanar en un disco de 1,5 cm. Cocer en plancha media 8–10 minutos por lado, girando para que se dore sin quemarse. Enfriar solo hasta poder manejarlo.
Asar las verduras
Asar tomates, pimientos, guindillas y ajos en plancha o bajo grill fuerte durante 15–20 minutos, hasta que estén blandos y con piel ennegrecida por zonas. Tapar 5 minutos y pelar sin lavar.
Majado
Moler las especias
Majar el ajo pelado con comino, cilantro molido, alcaravea y sal hasta formar una pasta.
Añadir las verduras
Incorporar pimientos, guindillas, tomates y concentrado. Machacar y girar el mazo hasta romper la pulpa, dejando pequeñas tiras visibles.
Integrar el pan
Romper la kesra en trozos de 2–3 cm y añadirla en cuatro tandas. Majar después de cada añadido. Agregar agua caliente poco a poco hasta lograr una mezcla densa y extensible.
Terminar
Incorporar cilantro fresco y aceite de oliva. Probar sal y picante. Servir inmediatamente, con surcos marcados por el dorso de la cuchara.
Servicio, conservación y variaciones
Servicio
Se lleva a la mesa caliente, en fuente de barro o en el mortero. Puede acompañarse con leben, yogur natural líquido o más kesra. Las guindillas enteras de la presentación son decorativas solo cuando su potencia está controlada.
Conservación y recalentado
Se conserva 2 días refrigerado. Se recalienta en sartén a fuego bajo con 2–3 cucharadas de agua, hasta alcanzar 74 °C. El microondas calienta, pero reduce la textura. No conviene congelarlo, ya que el tomate libera agua y el pan queda quebradizo.
Variaciones y sustituciones
Los pimientos pueden ser todos verdes para un perfil más vegetal. Una cucharada de harissa reemplaza parte de la guindilla. La menta seca puede entrar en una variante regional. Si se dispone de kesra del día anterior, se humedece con agua caliente antes de añadirla.
Equipo y notas de cocina
El mortero grande de madera da el acabado más fiel. Un cuenco cerámico pesado y un pisador sirven como alternativa. El procesador se evita. Las verduras se pelan, pero no se enjuagan. El pan se añade gradualmente, ya que retirar exceso después resulta imposible.
Valores nutricionales por porción
- Calorías
- ≈ 475 kcal
- Carbohidratos
- ≈ 68 g
- Proteínas
- ≈ 11 g
- Grasas
- ≈ 18 g
- Fibra
- ≈ 8 g
- Sodio
- ≈ 690 mg
Porción de referencia: 1/6 de la receta. Alérgenos: gluten. Valores aproximados calculados con referencias estándar; pueden variar por marcas, absorción, recorte y tamaño final.
Pan, fuego y mazo: la textura nace del orden.
El zviti termina de existir cuando el pan absorbe el jugo de las verduras dentro del mortero. No debe parecer una salsa ni una masa seca. El punto correcto reúne calor, picante y textura suficiente para que cada cucharada conserve migas, tomate y pimiento.