Cocina argelina · Plato principal · Receta
Cuscús argelino de cordero con verduras y garbanzos
Sémola de trigo duro cocida al vapor en tres pasadas, servida con cordero, garbanzos y verduras enteras en un caldo especiado. La salsa se ofrece aparte para mantener el grano suelto.
Categoría: Plato principal/Cocina: Argelia/Dificultad: Avanzada/Tiempo total: 3 h

La imagen ancha presenta el cuscús sobre una mesa de madera, con el caldo y la harissa en cuencos separados.
La sémola se cuece con vapor y la salsa se sirve con medida
El cuscús es un patrimonio culinario compartido por Argelia, Mauritania, Marruecos y Túnez, reconocido de forma conjunta por la UNESCO por los saberes vinculados a su producción y consumo. Dentro de Argelia existen numerosas versiones regionales y familiares. Esta receta de cuscús argelino presenta una forma de cordero, garbanzos y verduras, con sémola de trigo duro cocida al vapor. El grano, la carne y el caldo se preparan como componentes relacionados pero distintos. En la mesa se reúnen sin que la salsa inunde por completo la sémola.
El caldo acompaña al cuscús; no debe convertir la sémola en una capa empapada antes de llegar a la mesa.
La diferencia entre hidratar cuscús instantáneo y cocer sémola al vapor es visible. El vapor hincha el grano de forma gradual; entre pasadas, las manos separan cualquier grupo y reparten agua, sal y grasa. Tres ciclos producen una sémola ligera, con granos definidos y aroma del guiso que hierve debajo. El proceso requiere una cuscusera o una olla con vaporera bien ajustada. Si el vapor escapa por la unión, se sella con una tira de masa o un paño resistente al calor.
El cordero con hueso inicia el caldo junto a cebolla, tomate y especias. Las verduras entran por etapas según su firmeza. Zanahorias y nabos necesitan más tiempo; calabaza y calabacín se añaden tarde para conservar su forma. Los garbanzos ya cocidos solo requieren calentarse y absorber sabor. El caldo debe quedar abundante y claro entre las verduras, no reducido como una salsa espesa. Parte se sirve en un cuenco para que cada persona ajuste la humedad de su plato.
La sémola se trabaja con movimientos ligeros. Después de cada vapor, se extiende en una fuente amplia y se airea con un tenedor o con las manos cuando la temperatura lo permite. Los grumos se frotan entre las palmas sin aplastarlos. Un poco de aceite en la primera pasada y smen o mantequilla en la última aportan separación y sabor. La cantidad de agua se añade en lluvia; verterla en un punto crea una masa que el vapor no corrige.
El montaje conserva una lectura clara: sémola formando una base, verduras distribuidas por colores, garbanzos en los huecos y cordero en el centro. Se añade solo una cantidad inicial de caldo. La harissa se diluye aparte con líquido caliente, de modo que el picante no domine toda la fuente. La versión rinde ocho porciones abundantes. Su éxito no depende de amontonar ingredientes, sino de entregar verduras intactas, carne tierna y granos que se separan al pasar la cuchara.
La temperatura de la sémola entre vapores cambia la forma de trabajarla. Recién volcada está demasiado caliente para las manos, por lo que se extiende y se airea primero con un tenedor. Cuando deja de quemar, los dedos separan los grupos con movimientos amplios, sin comprimir el grano. Cada humectación se absorbe durante unos minutos antes de volver a la vaporera. Este descanso breve distribuye el agua y evita zonas duras junto a otras sobrecocidas.
Tres vapores y verduras por etapas
Receta en breve. El cordero se guisa con cebolla, tomate, especias y agua abundante. Zanahoria y nabo entran primero; calabaza, calabacín y garbanzos se añaden más tarde. La sémola de cuscús se humedece y cuece al vapor tres veces, aireándola entre cada pasada para separar los granos. Al final recibe sal y smen o mantequilla. La fuente se monta con sémola en la base, verduras alrededor y cordero en el centro. Solo se añade un poco de caldo; el resto y la harissa diluida se sirven aparte. El resultado mantiene el grano suelto y las verduras enteras. Las porciones se completan en la mesa con caldo y picante según la textura deseada.
Ingredientes
Para el guiso
- 1,4 kg de paletilla de cordero con hueso — en 6–8 piezas
- 45 ml de aceite de oliva — dorado
- 300 g de cebolla, picada — base
- 500 g de tomate triturado — caldo
- 40 g de concentrado de tomate — color y cuerpo
- 400 g de garbanzos cocidos — enjuagar
- 500 g de zanahorias — trozos grandes
- 400 g de nabos — cuartos
- 500 g de calabaza — trozos grandes
- 500 g de calabacines — trozos grandes
- 2,5 l de agua caliente — caldo
- 2 cucharaditas de ras el hanout — especia
- 1 cucharadita de pimentón dulce — color
- ½ cucharadita de canela molida — fondo
- ½ cucharadita de pimienta negra — sazonar
- 14 g de sal — dividir
- 40 g de harissa — servir diluida
Para la sémola
- 700 g de cuscús de sémola de trigo duro, no instantáneo — grano medio
- 500 ml de agua, aproximadamente — para tres humectaciones
- 30 ml de aceite de oliva — primera pasada
- 30 g de smen o mantequilla — acabado
- 6 g de sal — sémola
Preparación paso a paso
Guiso
Dorar el cordero
Calentar 45 ml de aceite en la parte baja de la cuscusera. Dorar el cordero 8 minutos y reservar.
Formar el caldo
Cocinar la cebolla 8 minutos. Añadir tomate, concentrado, ras el hanout, pimentón, canela y pimienta; reducir 8 minutos.
Cocer la carne
Devolver el cordero, añadir 2 litros de agua y 10 g de sal. Cocer a hervor suave 45 minutos.
Añadir verduras firmes
Incorporar zanahorias y nabos. Cocer 25 minutos.
Añadir verduras tiernas
Sumar calabaza, calabacines y garbanzos. Cocer 20–25 minutos, hasta que las verduras estén tiernas pero enteras y el cordero se separe con facilidad.
Sémola al vapor
Primera humectación
Extender el cuscús en una fuente. Añadir 200 ml de agua en lluvia y 30 ml de aceite, frotando para separar. Reposar 10 minutos.
Primer vapor
Colocar en la vaporera sin comprimir y cocer 20 minutos desde que el vapor atraviese la sémola. Volcar y airear.
Segundo vapor
Añadir 150 ml de agua en lluvia, separar grumos y cocer al vapor otros 20 minutos. Volver a airear.
Tercer vapor
Añadir los 150 ml de agua restantes según absorción y 6 g de sal. Cocer 15–20 minutos más. Mezclar con smen o mantequilla y separar los granos.
Montaje
Organizar la fuente
Extender la sémola, colocar verduras alrededor, garbanzos en los huecos y cordero en el centro.
Servir el caldo
Añadir 250–300 ml de caldo sobre la fuente. Servir el resto aparte y diluir la harissa con un poco de caldo caliente.
Servicio, conservación y técnica
Servicio
Llevar la fuente completa a la mesa con dos cuencos: caldo y harissa diluida. Cada comensal añade líquido sin perder la textura del grano.
Conservación
Guardar sémola, carne, verduras y caldo por separado hasta 4 días. Recalentar el guiso a 74 °C y la sémola al vapor o en microondas cubierta con unas gotas de agua. Puede congelarse 3 meses sin el calabacín.
Cuatro variaciones
El cordero puede sustituirse por pollo; el nabo admite patata; la calabaza puede cambiarse por calabaza de invierno más firme; una versión sin tomate elimina triturado y concentrado y usa cúrcuma para un caldo claro.
Tres claves de cocina
Sellar el vapor, humedecer en lluvia y escalonar las verduras. Así la sémola se separa, el proceso es eficaz y cada vegetal conserva su punto.
Equipo
Cuscusera de 6 litros o vaporera amplia, fuente grande, tenedor y cucharón. El ajuste entre olla y vaporera debe ser firme; las fugas prolongan la cocción y dejan el grano irregular.
Valores nutricionales por porción
- Calorías
- ≈ 825 kcal
- Carbohidratos
- ≈ 104 g
- Proteínas
- ≈ 42 g
- Grasas
- ≈ 27 g
- Fibra
- ≈ 15 g
- Sodio
- ≈ 900 mg
Tamaño de ración: 1 plato de 600 g. Alérgenos: Contiene gluten y leche. El ras el hanout y la harissa comerciales pueden contener mostaza, sésamo o sulfitos; revisar las etiquetas. Valores aproximados calculados con referencias estándar; cambian según marcas, recortes, absorción y tamaño real de las porciones.
Granos separados, verduras enteras y el caldo suficiente para unirlos en el plato.
El cuscús se beneficia de una preparación por partes. La sémola recibe vapor, el cordero tiempo y las verduras un orden; la fuente final reúne esos ritmos sin borrar ninguno.