El Topfenstrudel es un postre tradicional austriaco elaborado con una masa hojaldrada y mantecosa rellena de cremoso topfen (queso quark). En Austria, este plato suele presentarse como un dulce en ocasiones especiales o en la vida diaria. La combinación de las crujientes capas doradas y el relleno de queso, ligeramente dulce y ácido, es irresistible.
8
porciones30
minutos45
minutos300
kcalEl Topfenstrudel consiste en un delgado rollo de hojaldre fino que envuelve un núcleo húmedo de queso quark, realzado con vainilla y limón. La masa —simplemente harina, sal, aceite, huevo y agua tibia— se amasa hasta obtener una textura satinada y reposa antes de estirarse hasta formar una lámina ancha y translúcida. Una mezcla de topfen, azúcar, un toque de vainilla, ralladura de limón y huevo se une con sémola (o pan rallado) para absorber el exceso de humedad. El relleno se extiende en una banda estrecha sobre el borde de la masa, que luego se extiende con un rodillo y se unta con mantequilla derretida. Horneado a 180 °C hasta que su superficie adquiere un tono meloso y una textura crujiente (unos cuarenta minutos), el strudel emerge con una delicada lámina que da paso a un interior tierno y sutilmente dulce. Aunque está más fresco el día de su horneado, conservará su encanto durante un par de días más si se sella herméticamente.
250 g de harina para todo uso
1/2 cucharadita de sal
1 cucharada de aceite vegetal
1 huevo (opcional, para una masa más rica)
150 ml de agua tibia (ajustar según sea necesario)
500 g de Topfen (queso quark) o ricotta (si no hay Topfen disponible)
100 g de azúcar
1 cucharadita de extracto de vainilla
1 huevo
Ralladura de 1 limón
1 cucharada de sémola o pan rallado (para ayudar a controlar la humedad)
50 g de mantequilla derretida (para untar)
Azúcar en polvo (para espolvorear)
Una pizca de canela (opcional, para darle más sabor)