La Grießnockerlsuppe, una conocida sopa austriaca, es símbolo de sencillez y gran satisfacción. En Austria y en el extranjero, sus delicadas albóndigas de sémola, con su textura cremosa y un caldo intenso, se convierten en un reconfortante plato. Ya sea como un plato principal contundente o como un aperitivo reconfortante, esta sopa captura la profundidad de la historia culinaria austriaca.
4
porciones15
minutos20
minutos300
kcalLa Grießnockerlsuppe presenta una armonía de texturas y sabores en proporciones modestas. De una base de caldo de pollo ligeramente cocido a fuego lento, perfumada con cebolla, zanahoria y apio picados, surgen nubes de albóndigas de sémola, cada una aproximadamente del tamaño de una nuez, aligeradas con huevo batido y un toque de mantequilla derretida. Una pizca de nuez moscada rallada y un poco de perejil finamente picado aportan una sutil calidez y frescura al caldo, mientras que una cuidadosa selección de sal y pimienta preserva la claridad de cada componente. La masa de las albóndigas se prepara con leche tibia, que se hincha suavemente con mantequilla, y luego se mezcla con sémola, harina y un solo huevo. Tras un breve reposo, cucharadas de la mezcla se vierten en el caldo, donde se hinchan y se escalfan en menos de cinco minutos. Acumulados en el centro del tazón, los pálidos dumplings flotan entre finas hebras de zanahoria y apio, cuyo tierno interior libera una sutil exquisitez al ser penetrado con la cuchara. Las sobras se conservan refrigeradas durante tres días; al recalentarse a fuego lento, la sopa conserva su característica ligereza sin volverse pesada.
1 taza de sémola
1/4 taza de mantequilla derretida
1 huevo grande
1/4 taza de leche
1/4 taza de harina para todo uso
Sal y pimienta al gusto
Una pizca de nuez moscada rallada (opcional)
Perejil fresco, finamente picado (para decorar)
4 tazas de caldo de pollo (o caldo de verduras para una versión vegetariana)
1 cebolla pequeña, picada
1 zanahoria pequeña, cortada en rodajas
1/2 taza de apio, finamente picado
Sal y pimienta al gusto