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Generalmente servido con un huevo frito encima, el Tiroler Gröstl, un plato abundante y rústico de la región austriaca del Tirol, es una delicia de sabor a patatas, cebollas y restos de carne. Tradicionalmente preparado para consumir las sobras, este reconfortante plato se ha convertido en un clásico apreciado de la cocina austriaca.
4
porciones15
minutos25
minutos450
kcalEl Tiroler Gröstl llega del Tirol austriaco como una ingeniosa comida en sartén, hecha con restos de asado. Comienza con 600 g de patatas cerosas, peladas una vez frías y cortadas en rodajas de 6 mm. Las cebollas se ablandan en una mezcla de mantequilla o manteca de cerdo y un toque de aceite vegetal, hasta que sus bordes adquieren un tono dorado pálido. Por separado, se añaden dados de rosbif, cerdo o salchichas saladas; el tocino, el jamón o la salchicha ahumada también quedan bien en su lugar. Una vez que las patatas están tiernas, se unen a la cebolla y la carne, aderezadas con una cucharadita de semillas de alcaravea y una pizca de mejorana. En este punto, la sal y la pimienta negra recién molida enmarcan los sabores con precisión. Un poco de mantequilla o aceite prepara la sartén para cuatro huevos, cascados suavemente para que las claras se asienten alrededor de las yemas aún líquidas. Cada ración se sirve en una bandeja caliente, coronada con un huevo frito y rociada con perejil fresco picado. Las sobras, bien guardadas en un recipiente hermético, se pueden conservar en el refrigerador hasta dos días, conservando así el carácter rústico de la sartén para una mesa posterior.
600 g (1,3 libras) de patatas (variedad cerosa), hervidas y enfriadas
300 g (10,5 oz) de restos de carne asada, cerdo o salchichas, cortadas en cubitos
1 cebolla grande, finamente picada
4 huevos
3 cucharadas de mantequilla o manteca de cerdo
1 cucharada de aceite vegetal
1 cucharadita de semillas de alcaravea (opcional)
1 cucharadita de mejorana fresca o seca
Sal y pimienta negra recién molida al gusto.
Perejil fresco picado para decorar
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