Las polpette alla milanesa, o albóndigas a la milanesa, son un plato apreciado originario de la vibrante ciudad de Milán, en el norte de Italia. Esta comida tradicional italiana reconfortante resalta el legado culinario de la zona y la pasión por la cocina sustanciosa y rica.
Durante siglos, las albóndigas —el término italiano polpette— han sido un pilar de la cocina italiana. Elaboradas con carne picada de primera calidad, hierbas aromáticas y la inusual incorporación de mortadela —un embutido de cerdo curado al calor de Bolonia—, la versión milanesa destaca.
Generalmente presentadas como plato principal, estas albóndigas se acompañan de polenta cremosa o pan crujiente para que absorban mejor la rica salsa de tomate. Ingredientes sencillos convertidos en una cena maravillosa y saciante que reúne a las familias en torno a la mesa y refleja la esencia de la cocina casera italiana.
Albóndigas a la milanesa
Plato: PrincipalCocina: ItalianDificultad: Medio4
porciones30
minutos45
minutos350
kcalLas Polpette alla Milanese no son un simple plato, sino una ceremonia silenciosa en una cocina del norte de Italia, donde el aroma a tomate triturado impregna el aire como un recuerdo. Estas albóndigas a la milanesa no se preparan con precisión, sino con tacto e instinto: un puñado de carne picada ablandada con mortadela picada, pan rallado revuelto como una pasta rebozada, ajo y perejil que evocan la tabla de cortar de madera de la Nonna. El Parmigiano-Reggiano aporta su nobleza granulada, mientras que los huevos ligan la mezcla como una tradición susurrada. Una vez doradas, las albóndigas se sumergen en una salsa de cebollas salteadas y tomate triturado, y se cuecen a fuego lento con orégano seco hasta que la grasa sube y brilla como pintura al óleo en un bodegón. Un último toque de albahaca desgarrada, siempre fresca, le da vida a la salsa. A menudo se sirven con polenta, cremosa y cálida como el abrazo de una abuela, o con un trozo de pan crujiente que ha absorbido siglos de historias culinarias. Las polpette alla Milanese no son comida rápida. Es comida que espera. Comida que recuerda. Y en el toque áspero de los bordes de la sartén, o en el dulzor que se desliza del tomate a la carne, hay algo inesperadamente hermoso: el sabor de casa, hecho realidad.
Ingredientes
500 g de carne molida (80 % magra)
100 g de mortadela finamente picada
1 taza de pan rallado
1/2 taza de queso parmesano rallado
2 huevos grandes, ligeramente batidos
2 dientes de ajo picados
1/4 taza de perejil fresco, finamente picado
1 cucharadita de sal
1/2 cucharadita de pimienta negra
2 cucharadas de aceite de oliva
1 cebolla finamente picada
2 latas (400g cada una) de tomates triturados
1 cucharadita de orégano seco
1/4 taza de hojas de albahaca fresca, desgarradas
Instrucciones
- En un tazón grande, combine la carne molida, la mortadela picada, el pan rallado, el queso parmesano, los huevos, el ajo picado, el perejil, la sal y la pimienta. Mezcle bien con las manos hasta que todos los ingredientes estén bien distribuidos.
- Forme albóndigas con la mezcla, de unos 5 cm de diámetro cada una. Deberían salir entre 16 y 20 albóndigas.
- Calienta 1 cucharada de aceite de oliva en una sartén grande a fuego medio-alto. Dora las albóndigas por tandas, dándoles la vuelta para que se doren uniformemente por todos lados. Retira las albóndigas y reserva.
- En la misma sartén, añade el aceite de oliva restante y saltea la cebolla picada hasta que esté transparente, unos 5 minutos.
- Añade los tomates triturados y el orégano seco a la sartén. Calienta la salsa a fuego lento y luego devuelve con cuidado las albóndigas a la sartén.
- Tapar y cocinar a fuego lento durante unos 30 minutos, o hasta que las albóndigas estén bien cocidas y la salsa se haya espesado.
- Incorpore las hojas de albahaca fresca justo antes de servir.
Notas
- Para obtener el mejor sabor, utilice una mezcla de carne molida de res y cerdo (70 % carne de res, 30 % carne de cerdo).
- Si no dispone de mortadela, puede sustituirla por prosciutto o panceta.
- Sirva con polenta cremosa, pasta o pan crujiente para absorber la deliciosa salsa.
- Estas albóndigas se pueden preparar con anticipación y recalentar, ya que los sabores suelen mejorar con el tiempo.
- Para una versión más ligera, puedes hornear las albóndigas en el horno a 200°C (400°F) durante unos 20 minutos antes de agregarlas a la salsa.

