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El Steirisches Wurzelfleisch, un plato robusto y sabroso, proviene de Estiria, Austria. Esta cena clásica rinde homenaje a la tierna carne de cerdo cocinada a fuego lento a la perfección en un caldo ligeramente ácido de tubérculos. Este plato, que suele disfrutarse en los meses más fríos, combina sabores naturales y elementos nutritivos. No solo refleja el rico legado gastronómico de Austria, sino que también enfatiza la importancia de los alimentos frescos y de cultivo local.
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porciones20
minutos1
hora30
minutos450
kcalHay algo discretamente ancestral en el Steirisches Wurzelfleisch, un plato que no grita, sino que se cuece a fuego lento, pacientemente, en una olla sazonada, impregnada de recuerdos. Originario del verde corazón de Austria, en particular de la campiña estiria, este plato es menos una receta que un ritual, practicado con reverencia tanto por el ahorro como por la profundidad. Comienza humildemente: un caldo extraído de paleta de cerdo —aunque las familias pueden optar por costillas, panceta o lomo, según lo que les ofrezca la semana—, macerado con cebolla, ajo, laurel y pimienta. Con el tiempo, este caldo se convierte en un lienzo para tubérculos: zanahorias, chirivías, raíz de apio, puerros, col blanca. Cada una cortada no por estética, sino por la forma en que cede su sabor al vapor. La alcaravea y el vinagre le aportan un sutil toque ácido, que acentúa el dulzor de las raíces. No es un plato para apresurarse. La recompensa es un tazón rebosante de la sabiduría de las cocinas campesinas: carne tan tierna que olvidas los cuchillos, caldo tan contundente que se puede beber solo, y una corona de rábano picante rallado o perejil para darle un toque brillante. Pan de centeno crujiente o patatas hervidas se colocan diligentemente al lado, listos para remojar o recoger. Las sobras, si las hay, son sagradas: se calientan suavemente, nunca con prisas; cada cucharada es un susurro del día anterior.
1 kg (2,2 libras) de paleta o panceta de cerdo, cortada en trozos grandes
1 cebolla grande, pelada y cortada por la mitad
2 dientes de ajo machacados
2 hojas de laurel
5 granos de pimienta negra enteros
1 cucharadita de sal
2 litros (8 tazas) de agua
2 zanahorias grandes, peladas y cortadas en rodajas gruesas
1 chirivía, pelada y cortada en rodajas
1 raíz de apio pequeña (apio nabo), pelada y cortada en cubos
1 puerro, limpio y cortado en rodajas
½ cabeza pequeña de repollo blanco, rallada (opcional)
2 cucharadas de vinagre de vino blanco o vinagre de sidra de manzana
1 cucharadita de semillas de alcaravea
Sal y pimienta al gusto
Perejil fresco picado
Opcional: rábano picante recién rallado
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