Lisboa – Ciudad de arte callejero
Lisboa es una ciudad costera portuguesa que combina con maestría ideas modernas con el encanto de lo antiguo. Lisboa es un centro mundial del arte callejero, aunque…
Portokalopita es un postre griego con una larga tradición, elaborado con dos ingredientes muy apreciados: la naranja y la pasta filo. En este pastel, capas de restos de pasta filo secos y hojaldrados se mezclan con una masa de huevos, yogur cremoso y jugo de naranja intenso. Una vez dorado, el pastel se baña en un dulce almíbar de naranja. El resultado es un pastel exquisitamente empapado en almíbar que se mantiene esponjoso y tierno. Este humilde pero festivo postre tiene sus raíces en la frugal cocina casera griega. La leyenda sugiere que nació en Creta o el Peloponeso, cuando los cocineros caseros combinaban el exceso de pasta filo seca con abundantes cítricos. El nombre del pastel significa literalmente "pastel de naranja" (del griego portokáli, naranja, y pita, pastel).
En el paladar, la Portokalopita evoca la luz del sol. Cada bocado ofrece una explosión de cítricos y dulzor, equilibrados por la cálida canela o el clavo, a menudo infusionados en el almíbar. A diferencia de una crema pastelera espesa o un pastel de chocolate, este postre se siente ligero y casi etéreo, ya que el pastel es esencialmente un bizcocho seco. Las finas capas de hojaldre se vuelven suaves y esponjosas al absorber el almíbar durante la noche. Idealmente, la Portokalopita se hornea un día y se deja reposar un día. A la tarde siguiente, el almíbar se ha absorbido por completo y el pastel tiene una jugosidad irresistible. Se vislumbran fragmentos de cáscara de naranja, perfumando cada bocado con un aroma floral y vibrante. En Grecia, es costumbre servir la Portokalopita ligeramente caliente o a temperatura ambiente, a menudo acompañada de una bola de helado de vainilla o una cucharada de yogur griego natural. Este contraste de cobertura cremosa fría con un pastel de cítricos caliente es especialmente delicioso.
Aunque su sabor es claramente cítrico, la Portokalopita también aporta sutiles notas de vainilla y especias. Algunas recetas añaden un toque de extracto de vainilla a la masa para darle más cuerpo. A veces se espolvorea canela o clavo molido al almíbar para darle un toque cálido, evocando los postres otoñales. Los cocineros incluso pueden añadir una cucharada de agua de azahar al almíbar para obtener una fragancia floral extra. La textura es clave: a pesar de estar empapado en almíbar, el pastel no debe quedar pastoso. En cambio, debe permanecer ligero y esponjoso, con cada lámina de filo separada por bolsas empapadas en almíbar. Una Portokalopita exitosa tendrá una textura jugosa que no resulta empalagosa: el almíbar le da brillo sin hacerlo denso.
La portokalopita brilla en celebraciones y mesas festivas. Al usar masa filo almacenada y naranjas en conserva (o simplemente unas pocas naranjas), se puede preparar todo el año, pero es especialmente popular en invierno, cuando los cítricos están de temporada. En la Grecia moderna, se puede encontrar en untables festivos junto con baklava y galaktoboureko. Sin embargo, también es un reconfortante pastel casero, que se sirve después de la cena del domingo o en reuniones familiares. La receta es sencilla: la cantidad exacta de láminas de masa filo o naranjas puede variar, y los cocineros suelen ajustar el dulzor al gusto. Al usar restos de masa filo reciclados, la portokalopita es un proyecto perfecto para aprovechar lo que ya no sirve y que cualquier cocinero puede aprovechar.
No se necesita ninguna técnica especial más allá de mezclar y hornear. La masa simplemente se bate y luego se mezcla con masa filo seca desmenuzada. Al hornearse, el pastel adquiere la textura de un bizcocho ligero. Una vez vertido el almíbar, es mejor dejarlo reposar. Esta pausa permite que la masa filo y el pastel se relajen y se empapen en el almíbar, dando como resultado un postre uniformemente dulce y aromático. A la hora de servir, el pastel suele cortarse en rombos o cuadrados. Debido a su intenso dulzor, las porciones suelen ser pequeñas, pero su sabor perdura mucho después de terminarlo.
Tabla de contenido
12
porciones35
minutos45
minutos450
kcalEsta tradicional Portokalopita griega es un pastel filo de naranja bañado en almíbar que combina una masa crujiente con un intenso toque cítrico. Se mezclan trocitos de filo seco con una masa de huevo, yogur y naranja, se hornea hasta formar un esponjoso bizcocho y luego se baña en un aromático almíbar de azúcar y naranja. El pastel está ideal para servir al día siguiente, cuando esté completamente cubierto de almíbar y tierno. Cada bocado ofrece un equilibrio entre dulce y ácido: capas de filo suavizadas por un rico almíbar con infusión de naranja. La Portokalopita aporta un final radiante y aromático a cualquier comida, perfecto con una bola de helado o una cucharada de yogur.
Masa filo (450 g): Se corta en trozos pequeños y se seca; crea la textura ligera y hojaldrada del pastel. (Se pueden usar restos de masa filo de otras recetas).
Azúcar granulada (1¼ tazas, ~250 g): Aporta dulzor tanto a la masa como al almíbar. En este caso, no se necesita el dulzor tostado; el azúcar blanco puro es el que mejor realza el sabor a naranja.
Huevos grandes (4): Los huevos, ligeramente batidos e incorporados a la masa, ayudan a mantener unido el pastel y le dan una textura cremosa.
Yogur griego (1 taza, ~245 g): El yogur espeso y ácido aporta hidratación y una textura tierna. Use leche entera natural o yogur al 2%; el yogur griego da una miga más densa.
Ralladura de naranja (2 cucharadas, de ~2 naranjas): La ralladura fresca aporta un intenso aroma cítrico. Evite la amarga pulpa blanca; simplemente ralle la cáscara coloreada.
Jugo de naranja fresco (3/4 taza, ~180 ml): Use jugo recién exprimido para obtener el sabor natural de la naranja. Concentre el jugo hirviéndolo a fuego lento en el almíbar.
Extracto de vainilla (1 cucharadita): Un toque de vainilla redondea las notas cítricas y añade calidez a la masa.
Polvo de hornear (1 cucharadita): Le da al pastel un poco de elevación; asegúrese de que esté fresco para que suba mejor.
Una pizca de sal: Equilibra el dulzor de la masa.
Aceite vegetal (o aceite de girasol, 1 taza, ~240 ml): Se añade aceite neutro para humedecerlo. Se puede usar aceite de oliva para darle más autenticidad (sobre todo en Grecia), pero le da un sabor más intenso; el aceite vegetal o de girasol le da al pastel una textura más ligera.
Agua (1½ tazas, ~360 ml) – Forma la base del almíbar.
Azúcar granulada (1½ tazas, ~300 g) – Edulcorante para el almíbar.
Jugo de naranja fresco (1 taza, ~240 ml) – Concentrado al hervir a fuego lento, añade más sabor a naranja.
Rama de canela (1) y clavos de olor enteros (3–4) (opcional): Dale un toque cálido al almíbar. Retira los palitos enteros antes de verterlo.
Miel (1 cucharada, opcional): Se incorpora al final para darle un toque floral y ayudar a que el almíbar cuaje.
Cáscara de limón (tira fina) (opcional): Añade un toque de complejidad; retirar antes de usar el almíbar.
Preparar la masa filo: Precaliente el horno a 95 °C (200 °F). Coloque cada lámina de filo en una bandeja para hornear y apriétela suavemente. Hornee de 10 a 12 minutos, dándole la vuelta a la mitad del tiempo, hasta que el filo esté seco y desmenuzado. Retire y deje enfriar. Desmenúcela o desmenúcela en hojuelas del tamaño de un bocado.Tiempo de secado: 20–25 minutos.)
Preparar el almíbar: En una cacerola, combine el agua, el azúcar, el jugo de naranja y las especias. Lleve a ebullición y luego baje el fuego. Cocine a fuego lento hasta que el azúcar se disuelva por completo y el jarabe desprenda aroma, aproximadamente de 5 a 10 minutos. Incorpore la miel y la ralladura de limón; retire del fuego para que se enfríe. (Deje enfriar al menos de 15 a 20 minutos).
Mezclar la masa: Precaliente el horno a 175 °C (350 °F). En un tazón grande, bata los huevos y el azúcar hasta que estén pálidos y ligeramente espumosos (aproximadamente 1 minuto). Incorpore la ralladura de naranja, el yogur y la vainilla, revolviendo hasta obtener una mezcla homogénea. Incorpore el polvo para hornear y la sal, revolviendo constantemente. Rocíe el aceite en un chorro fino, revolviendo hasta emulsionar. Incorpore el jugo de naranja.
Combinar con pasta filo: Añade las hojuelas de filo secas a la masa. Revuelve suavemente para cubrirlas; la masa se inflará y absorberá la humedad. Intenta no mezclar demasiado; el objetivo es que las hojuelas queden bien definidas. Transfiere la masa a un molde de 23x33 cm engrasado o forrado con papel vegetal. Alisa la superficie uniformemente.Tiempo de preparación: 15 minutos.)
Hornear el pastel: Hornee en horno precalentado durante 45-50 minutos, hasta que el pastel esté dorado y al insertar un palillo, este salga con migas muy húmedas (debe absorberse un poco de jarabe). Si el pastel se dora demasiado rápido, cúbralo ligeramente con papel aluminio durante los últimos 10 minutos. Retire del horno.Tiempo de horneado: 45–50 minutos.)
Añadir el jarabe: Inmediatamente después de hornear, corte el pastel en cuadrados o rombos. Vierta lentamente el jarabe de naranja frío sobre el pastel, procurando cubrir cada trozo. Vierta uniformemente, añadiendo más si es necesario, hasta que el jarabe se absorba. El pastel silbará al contacto con el jarabe, lo que garantiza que se absorba bien.
Dejar enfriar y servir: Deje reposar el pastel a temperatura ambiente hasta que el almíbar se absorba por completo (al menos 2 horas, preferiblemente durante toda la noche en el refrigerador tapado). Al momento de servir, el pastel estará jugoso pero completamente cuajado. Sirva las rebanadas a temperatura ambiente, opcionalmente con helado de vainilla o yogur griego.
Calorías | 450 |
Carbohidratos | 58 gramos |
Proteína | 5 gramos |
Gordo | 20 gramos |
Fibra | 1 gramo |
Sodio | 140 mg |
Alérgenos | Huevos, trigo (gluten), lácteos |
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